“Recuerdo cuando la vi por primera vez a ella (Catherine Opie) y a su hijx en una lectura de poesía en Los Angeles en casa de una pareja de lesbianas vecinas de ella: son toda una generación que puso en entredicho esa naturalización y normatividad de la maternidad tradicional”. Gabriela Jauregui

Obra cabecera: Self-Portrait/Nursing (2004) de Catherine Opie

Converso con una carnala mexicana, Gabriela Jauregui (Ciudad de México, 1979), pensadora, editora, escritora, crítica, doctora en literatura comparada, co-fundadora del colectivo editorial sur+ ediciones y del librespacio La Jícara en Oaxaca, sobre modelos no-normativos de crianza, el constructor social “madre” y la potencia de los saberes compartidos.

Jauregui es una fuerza inspiradora desde que la vida nos cruzó hace 10 años por la ciudad chilanga junto a la poeta, traductora y editora Mangos de Hacha, Tatiana Lipkes, y a la librera y editora infantil LA Librería, Chiara Arroyo Cella. No me sorprendió nada cuando en 2017 fue seleccionada como una de las 39 mejores escritoras jóvenes en América Latina en la lista Bogotá39.

Luisa- Gabriela, ¿por qué crees que la maternidad está fuera de los circuitos de crítica contemporánea relacionada con las artes visuales?, ¿por su relación con construcciones neofascistas como “lo normal, lo natural, lo patriarcal”?, ¿estamos abriendo un espacio para re-configurar los ejes de todo lo relacionado con el trabajo materno a nivel generacional?, ¿lo sientes como una pulsión generacional?

Gabriela- Creo que está y no está fuera de los circuitos, creo que la conversación sobre maternidad siempre ha estado allí pero relegada a otro plano o a un plano secundario, como de hecho, gran parte del arte o la teoría hecha por mujeres. Para mi una obra parteaguas en la Historia del Arte es el Self-portrait/Nursing de Cathy Opie, una pieza que justamente plantea la maternidad desde una narrativa muy distinta a la de lo “normal, natural y patriarcal” como dices, o del biopoder. A la vez, visualmente, pone en tensión una tradición estética formal con una estética cuir y leather de formas muy generativas. La cicatriz a penas delineada de PERVERT (de su otro autorretrato) justo arriba de las tetas y del bebé. Recuerdo cuando la vi por primera vez a ella y a su hijx en una lectura de poesía en Los Angeles en casa de una pareja de lesbianas vecinas de ella: son toda una generación que puso en entredicho esa naturalización y normatividad de la maternidad tradicional. Recuerdo que yo pensaba con firmeza que nunca tendría hijxs pero también pensaba que esa era otra forma de hacer que me parecía muy interesante, al menos en ese momento, como observadora. También fue la primera vez que vi otras comunidades de crianza con niñxs felices y adultxs interesantes e interesadxs poniendo todo eso en práctica. Yo creo que esas son las generaciones que empezaron a reconfigurar los ejes, a desvielarlos, a repensar y rehacer y de plano redefinir o dinamitar lo que se percibía podía ser el trabajo materno. Creo que nuestra generación camina por las brechas que ellxs abrieron. No creo que sin ellas y sus reconfiguraciones yo hubiera tenido hijas.

Luisa- Me parece bastante revelador que hables del trabajo de Catherine Opie sobre modos de hacer lo materno que desbordan las expectativas neoliberales o también desmantelan la fetichización del cuerpo materno o el blanqueamiento de cómo se ha de maternar pero te quería lanzar otra cuestión.

Según lo que nos contaba Victoria Sau en “el vacío de la maternidad” la “madre” como construcción subyugada a un territorio patriarcalmente oprimido genera intraviolencia entre sus semejantes para señalar los defectos y carencias que la construcción “padre” o el “amo” -de aude lourde- narra sobre la buena-madre para mantener su lugar de poder. Seguimos repitiendo estas dinámica de oprimidas generadoras de violencia hacia otros cuerpos que no ostentan el mismo lugar en la cadena colonial? Es la construcción “buena madre” la guardiana del orden patriarcal? O, ¿simplemente la construcción madre encierra ya ese peso de violencia hacia otros cuerpos gestantes y sostenedores?

Gabriela- Según lo que nos contaba Victoria Sau en “el vacío de la maternidad” la “madre” como construcción subyugada a un territorio patriarcalmente oprimido genera intraviolencia entre sus semejantes para señalar los defectos y carencias que la construcción “padre” o el “amo” -de aude lorde- narra sobre la buena-madre para mantener su lugar de poder. Seguimos repitiendo estas dinámica de oprimidas generadoras de violencia hacia otros cuerpos que no ostentan el mismo lugar en la cadena colonial? Es la construcción “buena madre” la guardiana del orden patriarcal? O simplemente la construcción madre encierra ya ese peso de violencia hacia otros cuerpos gestantes y sostenedores?

Me gustaría hablar de la experiencia opuesta a la que menciona Victoria Sau. No para contradecirla, si no para señalar que hay otros mundos posibles y otras formas de convivencia. Si no fuera así, yo no sería madre de dos hijas. Maternar no solamente es ser oprimida por el sistema de biopoder y del capitalismo, no siempre, y no solamente hablo de tener hijos en una clase privilegiada. Hablo de las maternidades en diversas cuerpas en las que maternar también es resistencia, es ternura y aprendizaje, es conexión, y también es tejer redes de solidaridad entre muchas mujeres, mujeres de generaciones diferentes, mujeres distintas de mundos diversos que de otra forma quizás no tendrían un vínculo en común. No me interesa entonces tanto hablar de la “buena madre” como guardiana del orden patriarcal, si no de las mil y un formas en que las madres (muchas, la manada de malas madres) vamos desgarrando ese mismo orden patriarcal. Si nuestros cuerpos como territorios han sido y siguen siendo despojados y desposeídos (a través de varias formas, una de ellas puede ser también pero no es exclusivamente la maternidad y lo ha sido por siglos), también hemos (o)puesto el cuerpo como inapropiado e inapropiable. Las maternidades en resistencia nos llevan a pensar, imaginar y vivir el cuerpo en otros tiempos, en otras técnicas, en vínculos político-afectivos que se pueden abrir desde el deseo y la co-crianza, la experiencia de la alteridad radical y más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s