Derechos Fundamentales, Trabajos Maternos, Trabajos Domésticos no remunerados y pandemia: ¿Será que esta pandemia hace posible que los Derechos Fundamentales se hagan efectivos, de pleno de derecho, una vez asumimos las maternidades o Trabajos Maternos? ¿Será que esta pandemia facilita que los Trabajos Maternos y los Trabajos Domésticos no remunerados tengan derechos de facto?

Si el Derecho a la Dignidad Humana y a la Protección a la Salud son derechos universales, inviolables, intransferibles e irrenunciables, ¿será que esta dislocación social provocada por la pandemia donde se están replanteando las prioridades -o se ficciona que se está haciendo- será la oportunidad para que se pongan en práctica, que se implemente en nuestra sociedad primermundista, nuestros Derechos Fundamentales una vez que asumimos los trabajos maternos y los trabajos domésticos no remunerados como sujetos políticos con plena legitimidad para que se implementen medidas que hagan efectivos, que pongan en práctica real, tales Derechos Fundamentales como la Protección Social, Económica y Jurídica de las Unidades Familiares Diversas, el Derecho a la Dignidad Humana, al Honor e Intimidad, Derecho a la Participación en Asuntos Públicos?

¿Cobrar por trabajar es un Derecho Fundamental? ¿Será este el momento de poner en práctica los Derechos Fundamentales de los cuerpos maternos y cuerpos que asumen los trabajos domésticos no remunerados?

“Con la actual crisis sanitaria nos encontramos frente a una importante oportunidad para continuar con la lucha antipatriarcal donde nuestros cuerpos maternos son relegados a la sumisión hogareña (…) el mismo sistema no quiere que esta situación cambie, y lo que ha hecho esta pandemia es más bien alargar y, de alguna manera, obstruir cualquier tipo de rebeldía (…) dejándonos, obviamente, con poco espacio y tiempo para reflexionar y poder retomar el diálogo de una manera consciente y sostenible” -Laura Fong Prosper

Converso con la artista visual y editora, Laura Fong Prosper (Ciudad de Panamá, 1978), residente en Berlín, desde donde asume el trabajo materno y trabajo profesional bajo estas nuevas coordenadas vitales víricas. Ahondamos en el estrechamiento de posibilidades y desarrollos vitales desde crianzas en contextos primermundistas intentando que esto no suponga tener que asumir una condición vital expropiatoria, muy conocida para nuestros cuerpos mujeres de manera histórica, o lo que es lo mismo, una neoesclavitud doméstica donde asumimos ser la mano-de-obra-encerrada-gratuita del machoestado para sostener los efectos de esta crisis sanitaria.

Fong Prosper en Mater (2020) narra las cargas que se va acumulando sobre nuestros cuerpos maternos durante el desarrollo de la crianza de nuestras criaturas a partir de la formalización visual del multitasking, lo hace de manera brillante, como retrato generacional de todxs lxs que asumimos los trabajos maternos. Revelando cómo se erige como práctica que demanda psicomatéricamente la totalidad del tiempo de trabajo sin posibilidad de remuneración, sin socialización ni distribución de tales cargas (como actividad humana, ahora, endurecida por el aislamiento). Además, en la obra en colaboración con ecóloga cultural panameña, Ela Spalding, Vida (2020) abordan las profundas implicaciones políticas en los cuerpos que necesitan ser cuidados y en los cuerpos que cuidan de las distintas maneras de hacer la práctica materna cotidiana.

¿Cómo estamos asumiendo los trabajos maternos durante esta alteración vírica donde vivimos (encuerpadamente) cómo se van endureciendo las condiciones psicosociales y logísticas (que ya eran insuficientes) en las que asumimos las crianzas? Responden Natalia Iguiñiz (Lima), Sara Babiker (Madrid) y Luisa Fuentes Guaza (Murcia/Madrid).

¿Cuales son las condiciones en las que estamos cuidando y criando en esta nueva era vital vírica? ¿Alguien del poder sabe el endurecimiento al que nos estamos viendo sometidos los cuerpos maternos durante este desierto social vírico incompatible con las necesidades básicas de los trabajos maternos?

¿Cómo vamos a asumir de manera continuada los trabajos maternos desde estas nuevas coordenadas víricas si ya partíamos de un escenario de devaluación constante y negación donde las soluciones partían (y siguen partiendo) de un brujeleo/malabarismo autogestionado (desde la profunda inventiva política) que posibilitaba toda una estructura o equilibrismo psicologísticosocial para sostener nuestras crianzas ante la inexistencia de un sistema de distribución de cuidados público, ante la inexistencia de prestaciones, ante la inexistencia de un sistema laboral no-machoadaptado que incluya las necesidades de las crianzas y de los cuerpos que las asumen?

¿Sin este andamiaje psicosocial autogestionado donde nos va situar este nuevo escenario vital vírico a los cuerpos que asumimos los trabajos maternos? ¿Estamos ante una nueva esclavitud contemporánea?

¿El hogar heteropatriarcal como nudo borromeo de transmisión cultural y económica no ha sido acaso en donde la fuerza vital de creación nos ha sido expropiada, es decir, en ese escenario subjetivo en donde pulsionan también el mal-estar, las crisis y los lenguajes para nombrar la rebelión impotente que muchas mujeres han vivenciado en aquel falo-domus? ¿No es esa la forma en que el capital colonial acumuló en la esclavitud afro-diaspórica e indígena? Conversan Carol Arcos Herrera (San Diego CA) y Luisa Fuentes Guaza (Murcia/Madrid)

Conversación en proceso sobre el acumulado sociohistórico que arrastramos que normaliza las condiciones expropiatorias (intensificadas durante esta crisis sanitaria) de nuestras fuerzas vitales, de esas fuerzas vitales de creación para el desarrollo del asunto vital propio (compuesto por una multiplicidad de trabajos que no encajan en las lógicas del trabajo productivo), que a su vez tiene como consecuencia directa el robo sistémico (y tristemente naturalizado) de las fuerzas vitales y de la potencia económica/psicoestructural de los trabajos reproductivos o trabajos maternos.

Cómo estas condiciones derivan de unas lógicas de beneficio y acumulación constante para la saca simbólica de un macho-blanco-paterfamilias a partir de su capitalismo identitario expropiando-para-ser directamente relacionado con el constructo madre-en-función-padre (Victoria Sau) y con la perpetuación/reproducción de los mismos mecanismos psíquicos de macho-dominación (que perduran hoy día como maltrato contemporáneo sobre los cuerpos mujeres) que funcionaron en los procesos de esclavización de cuerpos secuestrados para la construcción de las blanco-colonias.

¿Podemos establecer estrategias públicas que se ajusten a las circunstancias reales de los cuerpos que cuidan en el Estado Español durante esta alteración vírica no pensadas desde esa lógica universalista que proyecta soluciones para un cuerpo ficticio pensando que somos todxs macho-blanco-burgueses-urbanos-asalariados que no cuidan ni hay cuidado nunca porque asumir tales trabajos te coloca un lugar desposeído de poder como actividad humana devaluada?

Aquí podéis leer el texto publicado en El Salto Diario donde se analizan las condiciones en las que estamos asumiendo los cuidados propios a las crianzas o trabajos maternos o trabajos de sostén logístico/psicoemocional de cuerpos necesitados de los cuidados para su continuidad en lo vivo en un marco de bienestar o buen vivir durante su tránsito sobre el cuerpo viviente-naturaleza, planteando si, ¿no sabemos que quienes asumen los trabajos maternos en un 50% aproximadamente no tiene sueldo, no están asalariadxs, no reciben prestaciones?

¿Podríamos aprovechar la oportunidad que se abre ante este disloque social vírico para replantear un sistema de cuidados donde se asume la responsabilidad pública del Estado sobre los mismos para buscar equivalencias al valor de todo este trabajo no remunerado que hacen los cuerpos maternos? Para equilibrar el desajuste de ser un cuerpo mujer que asume un curro tan intenso, como es el trabajo materno, sin euros a cambio y en una condiciones logísticas/familiares confusas y dependientes.

¿Podríamos asignar un valor a los recursos invertidos, es decir, a la cantidad de horas de trabajo que se destinan en el desarrollo de los trabajos maternos y así poder estimar por costo de sustitución o por costo de oportunidad cual es el valor económico de toda esta cantidad ingente de horas trabajadas que asumen los cuerpos que cuidan?

¿Vamos a normalizar en silencio después de la movilización interna que tenemos en marcha dentro de las nuevas luchas reproductivas que la nueva era vital vírica es sinónimo de pérdida de derechos fundamentales para los cuerpos maternos y con mayor hondura para los cuerpos mujeres maternos? ¿Nos lo van a inocular sin que rechistemos? Responden las pensadoras: Sarah Babiker, Lucía Barbudo y Luisa Fuentes Guaza.

A continuación Sarah Babiker, Lucía Barbudo y la que escribe, compañeras de reflexión feminista y activismos teóricos sobre nuevas coordenadas de las luchas reproductivas, nos preguntamos sobre la pérdida de derechos, libertades y espacios sociales conquistados en los últimos años como apoyos al trabajo reproductivo -trabajo que el machosistema niega como lugar potencia económica- como consecuencia de esta gestión vírica totalizadora.

Donde los cuerpos que cuidan de menores a cargo han visto, hemos visto, intensificadas las cargas de trabajo sobre nuestros cuerpos y estamos asistiendo, perplejas, a la inexistencia de soluciones políticas que apoyen de manera efectiva a los trabajos maternos, como trabajos estructurales para la continuidad de este sistema desde la diversidad de las unidades familiares.

¿Tenemos derecho a la expropiación de cuerpos “mujeres” originarias de contextos atravesados por violencias macho-colonialistas junto a la usurpación de sus experiencias vitales para continuar evitando resolver el problema actual -que nos quema cual patata caliente- sobre cuales son los marcos legales en los que se desarrollan los Trabajos del Hogar y de los Cuidados o Trabajos Maternos Externalizados imprescindibles para la continuidad de la vida?

Aquí podéis leer el texto publicado en Salto Diario sobre Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados. Crisis sanitaria y condiciones de esclavitud contemporánea donde se plantea dentro del contexto del totalitarismo vírico que atravesamos, ¿cómo podemos reconocer como no-ciudadanas a cerca de 300.000 cuerpos “mujeres” cuyas fuerzas de trabajo forman parte de la potencia económica del PIB del Estado Español, siendo, más que evidente, que el trabajo que sostienen es parte de la estructura esencial contingente para el mantenimiento de la vida en condiciones rutinarias y, todavía con más valor, durante esta emergencia sanitaria?

Planteando que tenemos que pensar en marcos legales que respeten los Derechos y Libertades Civiles de las Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados o Trabajos Maternos Externalizados para que puedan desarrollar sus propios proyectos vitales en estas tierras, que también son suyas, tierras que se auto-designan como tierras del bienestar. Proyectos vitales que necesitan condiciones de trabajo dignas, la no-expropiación de sus cuerpos ni de sus experiencias vitales (no vale esto de luchar por la emancipación expropiando las vidas y experiencias de otros cuerpos “mujeres”) y la posibilidad de establecer políticas de cuidado psíquico, de bienestar psicológico, para quienes cuidan y sostienen la vida.

¿Qué nos impide nombrar, cuantificar y politizar al máximo todos los trabajos que se acumulan en los espacios domésticos durante esta excepcionalidad social que a su vez son asumidos por los cuerpos maternos/explotados? ¿Será que el poder sigue condicionado por la creencia del feminismo igualitario que dice que las nuevas luchas reproductivas se reducen al hecho de haber pasado de una mística de la feminidad a la mística de la maternidad unida a la lógica del paterfamilias del espacio doméstico como asunto privado librado a sí mismo?

Aquí podéis leer el texto publicado en http://www.lamarea.com Policitemos todos los trabajos que se acumulan en el espacio doméstico donde se plantea si, ¿todo este terremoto vírico manejado desde resortes totalitarios nos va a dar la oportunidad de entrar a politizar todos los trabajos que se acumulan en el espacio doméstico? ¿Cómo son asumidos, quienes los asumen, en qué condiciones?

Así poder desarrollar nuevas políticas de distribución del cuidado y nuevas infraestructuras públicas que respeten las necesidades y derechos fundamentales psicofísicos de los cuerpos “mujeres” madres o cuerpos gestantes/sostenedor y de sus criatura y, a su vez, de los cuerpos “mujeres” que asumen de manera externalizada el trabajo del hogar y de los cuidados.

¿Cuando lograremos que las crianzas no estén atravesadas por el eje opresor articulado por las coordenadas de soledad, cansancio (estrategia de control social) y patologización versus medicalización que asumen históricamente los cuerpos “mujeres” madres o cuerpos gestantes/sostenedores o cuerpos maternos? Paloma Calle en Ejercicio 2 de la serie “Gravedad” (2020) revela la intensificación de este eje durante la pandemia.

Paloma Calle es performer, ama de casa, disidente sexual y cuerpo sostendor de dos criaturas. Abrió en 2018 una necesaria (y urgente) propuesta sobre Familias Heterodisidentes (no heterosexuales, madres solas, otras conformaciones familiares distintas a la monogamia, familias LGTBQ y quienes se sientan apeladas por este llamado) en Intermedie/Matadero Madrid.

Dos años después, Calle, presenta aquí Ejercicio 2 de la serie Gravedad tras presentar el Ejercicio 1 en el que narraba la sobrecarga de trabajos sobre nuestros cuerpos maternos durante este tsunami vírico.

Ejercicio 2 nos revela cómo se ha intensificado durante toda esta excepcionalidad social un eje articulado por tres coordenadas muy conocidas por el cuerpo “mujer” madre con criatura a cargo o cuerpo materno. Con mayor hondura si hablamos de unidades familiares monomarentales que, sólo, en el Estado Español se estiman en 2.000.000.

¿Es legítimo que durante todo este tsunami vírico recaiga sobre el cuerpo materno toda la suma de trabajos que en la anterior rutina eran asumidos por un sistema público de fuerzas diversas que vertebran el complejo andamiaje que sostiene a las crianzas en condiciones de bienestar? Paloma Calle en el Ejercicio 1 de la Serie “Gravedad” (mayo, 2020) nos interpela a mirar todo lo que están asumiendo nuestros cuerpos como amortiguadores del patercapitalismo/falosistema.

Paloma Calle es performer, ama de casa, disidente sexual y cuerpo sostendor de dos criaturas. Abrió en 2018 una necesaria (y urgente) propuesta sobre Familias Heterodisidentes (no heterosexuales, madres solas, otras conformaciones familiares distintas a la monogamia, familias LGTBQ y quienes se sientan apeladas por este llamado) en Intermedie/Matadero Madrid.

Dos años después, Calle, presenta aquí el Ejercicio 1 de la serie “Gravedad” donde narra de manera visual la sobrecarga de trabajos sobre nuestros cuerpos que tiene como consecuencia directa un endurecimiento de las condiciones en la que se desarrollan las crianzas. Condiciones que ya eran de opresión y devaluación antes de esta emergencia fascista (como la llama, Sarah Babiker, en Nur y la utopía) .