«Sostener: encuentros para emancipar los cuerpos maternos» – reflexión desde epistemologías feministas anticoloniales sobre los procesos que atraviesan a los cuerpos maternos -alojado Posgrado Extensión Artes Universidad Finis Terrae e impulsado por Sophie Halart (Instituto de Estética de la Universidad Católica de Chile), Carolina Castro (Universidad Finis Terrae) y Luisa Fuentes Guaza (Doctoranda UAM)

«Sostener: encuentros para emancipar los cuerpos maternos» es un proyecto de reflexión desde epistemologías feminista anticoloniales sobre los procesos que atraviesan a los cuerpos maternos compuesto del taller (10 y 11 de mayo) «¿Cómo podemos comenzamos a desmontar la jaula patriarcal que niega la politización de los bioprocesos o procesos encarnados que atraviesan a los cuerpos maternos?» y del debate (12 mayo) «¿Qué les temen los feminismos a los cuerpos maternos? Cuidados, emancipación y perspectivas anticoloniales».

Ambos online y gratuitos.

“El pasado noviembre en Sevilla, 32 colectivos liderados por mujeres racializadas y migradas, armamos una agenda común. Hemos logrado que se incluyan dos de nuestras demandas principales (1) la abolición del trabajo del hogar interno y (2) la diferenciación del trabajo de cuidados a personas mayores en situación de dependencia, que éste salga de la ley del empleo del hogar y que se cree una ley específica. Nosotras no queremos victimizarnos. Estamos aquí para desarrollar un trabajo en condiciones dignas, exigimos derechos justos. El resultado de nuestras luchas, puede que no nos llegue a nosotras, pero sí a nuestras hijas, a nuestras nietas” -Mary Juncay Morocho (EMAKUME MIGRATU FEMINISTAK SOCIOSANITARIAS).

Converso con la activista feminista y trabajadora de cuidados sociosanitaria en el hogar o centro de trabajo para el sostén de personas dependientes, Mary Juncay Morocho, la cual residen desde hace 21 años en Bilbao, de los cuales 14 ha trabajado como cuidadora en el hogar de personas en la tercera edad dependientes en el formato laboral neo-blanco-esclavista como interna o trabajadora fuera de lógicas del Estatuto de los trabajadores. Fundadora de SINA (Servicios integrales de nueva asistencia). Premiada por el ayuntamiento de Bilbao en la categoría de Mujer Migrada Emprendedora.

Juncay Morocho, tras el 14 de marzo 2020 -comienzo del arresto domiciliario masivo que generó la gestión macho-belicista de la pandemia- funda junto con 5 compañeras más el colectivo EMAKUME MIGRATU FEMINISTAK SOCIOSANITARIAS, iniciativa necesaria y urgente como parte de una estrategia para sacar del cajón desastre a los cuidados, la cual reivindica la abolición del empleo de hogar interno, el reconocimiento legal y separación de los trabajos de cuidados a la dependencia respecto a los diversos trabajos de cuidados que se acumulan en el hogar o centro de cuidados, ya que parten de naturalezas distintas. En palabras de Juncay: “No es lo mismo limpiar que cuidar, por lo tanto no debe cotizarse al mismo precio”.

¿Podemos integrar las fuerzas reproductivas como fuerzas vitales emancipadoras no-esencialistas o fuerzas activas que perseveran en la vida buscando su destino más ético? -Marina Bettaglio (University of Victoria, Canadá), Olga Albarrán Caselles (The University of British Columbia, Canadá), Sophie Halart (Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica, Chile), Helena Chávez (Instituto Investigaciones Estéticas UNAM México), Alejandra Labastida (MUAC/UNAM México) y Luisa Fuentes Guaza (Futuridades Maternales, España).

¿Podemos integrar las fuerzas reproductivas como fuerzas vitales emancipadoras no-esencialistas o fuerzas activas que perseveran en la vida buscando su destino más ético fuera del apropiacionismo histórico de las lógicas patercentristas conservadoras y fuera de la negación del blanco-feminismo-hegemónico-igualitarista, donde todo lo propio a la reproducción social se racionaliza/vertebra como problema a extirpar, en lugar de como actividad humana posibilitadora de la continuidad de lo vivo? Donde la politización de los bioprocesos que desencadenan las fuerzas reproductivas es ninguneada, sistemáticamente, por esencializar los cuerpos, por reforzar lógicas biologicistas. Negando la potencia de vida de los cuerpos menstruantes como puertas de entrada en este planeta junto a la compleja trama psicofísica que los atraviesa. Fuerzas reproductivas como fuerzas que forman parte de las fuerzas activas que empujan desde las profundidades inconscientes desde cuerpos atravesados por tales fuerzas como fuerzas activas emancipatorias legítimas, como fuerzas que perseveran, también, en la sublimación de lo ético, como fuerzas de potencia de vida, como fuerzas que reproducen la continuidad de lo vivo.

Además esta pregunta será el arranque del Seminario 2 Fuerzas reproductivas como fuerzas emancipadoras que realizaremos el próximo 22 marzo dentro del proyecto Trabajos maternos: desmontando el macho-lío-patriarcal curado por la triada -Violeta Janeiro, Natalia Iguiñiz y Luisa Fuentes Guaza- y su vez alojado por el Centro Cultural de España en Santiago de Chile, Centro Cultural de España en Lima y Centro Cultural de España en La Paz.

“Creo que la casa es uno de los sitios en los que se materializan las políticas de explotación/masacre de los cuerpos-mujeres y los-cuerpos-históricos-mujeres pero que desmontarlos no se ciñe a este espacio. Es decir, creo que se requiere de un cambio cultural radical para desmontar por competo el género y, por tanto, modificar de manera definitiva nuestros contratos sociales en todos los ámbitos, actividades y espacios de nuestras vidas. Dicho de otra forma, pienso al espacio doméstico como un receptáculo performativo de las políticas de género hegemónicas; no es el espacio el que las produce, sino uno de tantos en los que ocurren y se afianzan” -Lorena Wolffer.

Converso con Lorena Wolffer, artista, feminista y activista, a partir de proyecto Historias propias desde casa (2020), el cual conocí desde las conversaciones impulsadas por la investigadora, Helena Chávez Mac Gregor (UNAM), Cuidado y distanciamiento. Una serie de pláticas en el encierro donde Wolffer ahondaba en cómo se han intensificado las estructuras de opresión, que lleva años revelando/denunciando en sus acciones y performances, sobre el cuerpo-mujer en esta alteración pandémica -que todavía transitamos como cuerpo social comunitario global-, la cual ha endurecido la invisibilidad de las violencias que se acumulan en nuestros cuerpos.

Hablamos de cómo nuestros cuerpos enferman al asumir los trabajos reproductivos en las coordinadas actuales, cómo las lógicas productivistas nos expulsan de un trabajo materno deseable, y cómo todas las hetero-nucleares-dinámicas funciona en relación al espacio doméstico, hogar o lugar en el que sostenemos como trama que reproduce la complejidad de los trabajos maternos, como dispositivo contradictorio (psicopatología del cuidado).

“Nunca obedezcas una norma cuyo sentido y finalidad no esté al servicio del cuidado. O nunca participes de una relación laboral /emocional / política en la que no te cuiden y en la que todas las personas no sean cuidadas. Somos porque nos cuidamos. Existimos porque nos cuidamos” -María Llopis.

Converso con María Llopis, performer, activista, pensadora y maestra. Autora de La revolución de los cuidados (Txalaparta, 2021), como segunda etapa encuerpada de un proceso que comenzó en Maternidades subversivas (Txalaparta, 2015), y que a su vez ya estaba siendo gestado de manera embrionaria en El postporno era eso (2010). Ahondamos en el territorio que abrimos como parte del primer debate del proyecto ¿Qué sostienen los Cuidados? titulado “Riquezas o potencias psico-estructurales y matérico-corporales”, el pasado 11 de septiembre en Centro Huarte Arte Contemporáneo (Iruña) con la financiación europea de Who Cares?

Indagamos en las diversas riquezas y potencias que son generadas por los cuerpos que asumen los cuidados. ¿Qué es la riqueza pisco-estructural? ¿Es el cuerpo el lugar de potencia logístico-matérica? ¿Dónde se acumulan y quién acumula tales riquezas imprescindibles para la continuidad de la vida? A partir de estas riquezas, ¿qué es lo que se construye? ¿qué sostienen tales prácticas, repeticiones y acciones sostenidas en el tiempo? Los cuerpos que asumen los Cuidados, ¿qué están sosteniendo a su vez al asumir tales prácticas? junto con las compañeras/invitadxs: Irene Sotos (activismo trabajo en el hogar externalizado desde Iruña), Erika Irusta (Yo menstruo. Un manifiesto – despatriarcalización del cuerpo menstruante desde la politización de cuerpo, materialidades, sangres que salen, procesos encuerpados que nos atraviesan) e Irati Mogollón (Gerontología feminista y cuidados comunitarios).

“El sincretismo de visiones y saberes son desde la cualidad cimarrona un ejercicio de valoración y libertad. Por ello un ‘feminismo coral’ que tenga en cuenta todas las voces, tiene la ardua misión de nombrar y reconocer a quienes cuidan desde su diversidad, su conocimiento, su práctica y su humanidad, entrelazando una red de significación y representación con la potencia de romper la cadena de explotación que pesa sobre muchas mujeres que migran sin el privilegio de la raza y la clase. Esa transferencia cultural o cimarronaje debe colectivizar, acuerpar y resignificar sí, pero también establecer límites claros y contundentes ante la violencia y el abuso que ejerce el patersistema y la sociedad sobre los cuerpos que cuidan” -Zarys Falcón.

Converso con Zarys Falcón, cantante y artista, cuya práctica dialoga entre mestizaje de saberes, artes y culturas que se cruzan en su cuerpo de mujer afromestiza y migrante, la cual será una de las invitadas, junto a la escritora, Gabriela Weiner, Blanca Torres (Asociación ACM112 acompañamiento en el proceso de morir) y la performer, Paloma Calle, del debate performático «Heridas o todo el acumulado psíquico que arrastran los cuerpos que cuidan», que llevaremos a cabo el próximo 13 noviembre 2021 a las 10h en Centro Huarte (Iruña) como parte del proyecto ¿Qué sostienen los Cuidados?, financiado por la plataforma europea Who Cares? Encuentro en el que ahondaremos en todas las cargas psíquicas de devaluación, pobreza y opresión que atraviesan a los cuerpos que cuidan y todo el sedimento psíquico que se arrastra de dolor vinculado a las prácticas extensas y diversas que confirman los cuidados. Indagar en los procesos de medicalización y patologización por parte del paterblanco-sistema-extractivista como respuesta ante su incapacidad (como negación sistémica) de reconocer y restaurar su abuso naturalizado -por siglos- sobre los cuerpos que asumen los cuidados. Entraremos en las secuelas del extractivismo sobre nuestros cuerpos abriendo las preguntas: ¿Cuales son tales heridas? ¿Qué cargas arrastran nuestros cuerpos? ¿Qué hacemos con tales cargas psíquicas? ¿Se puede poner el marcador a cero después del acumulado sociohistórico de abuso sobre los cuerpos que cuidan? ¿Cómo hacemos esto?.

Como cierre de este debate, Zarys Falcón, facilitará un ritual de cierre con público e invitadxs para la sanación de todo el acumulado de opresión y dolor psíquico que arrastran los cuerpos que cuidan desde prácticas de cimarronaje, para conectar con las redes telúricas que sanan nuestros cuerpos y los cuerpos que nos precedieron (ancestras). Catarsis desde feminismo no-blanco no-eurocéntrico para nombrar y curar la herida psíquica de los cuidados, donde el bullerengue se establecerá como un saber que conecta con las fuerzas del cuerpo viviente-naturaleza, y cómo la ha escogido a ella como heredera, manifestándose en su canto. También ahondamos en el cimarronaje de los cuidados, en los cuerpos migrantes como cuerpos epistémicos generadores de narrativas no-coloniales que a su vez desactivan la normalización de las violencias pertrechadas por el blanco-cuerpo-social desde supuestos buenísimos democráticos, y la conexión con otras capas de sabiduría-no-falo-hegemónica fuera de lógicas macho-dominantes donde política-espiritualidad-corporaliades se funden como estrategias de emancipación.

“Cuando nosotras planteamos sacar los cuidados a lo comunitario, lo hacemos para romper esa dicotomía entre lo público (lo productivo ) y lo privado (lo reproductivo). Para visibilizar los cuidados y ponerlos al común. Pero no podemos caer en la trampa. ¿De qué sirve cambiar el espacio doméstico por el espacio público/comunitario si las mujeres siguen asumiendo el rol de cuidadoras? De nada sirve actuar sobre las condiciones físicas/materiales si no trabajamos también sobre las condiciones sociales, porque entonces el sistema patriarcal dotaría de significado esos otros espacios para continuar con las mismas lógicas de género” -Alexia Canto, Ana Enguita y Cristina Platero.

Converso con Alexia Canto Álvarez, socióloga y ex subdirectora de ecología urbana y movilidad del Ayuntamiento de Pamplona (actualmente consultora en urbanismo con perspectiva de género); Ana Enguita Hernández, arquitecta enfocada en procesos participativos sobre la ciudad con perspectiva de género y fundadora de la Asociación NOLA? (impulsora de proyectos de difusión cultural y de dLAV (arquitectura y paisaje) y Cristina Platero Azpilicueta, arquitecta, fundadora de rêver arquitectura (arquitectura pasiva) y de Batïq (cooperativa madrileña de arquitectura especializada en vejez).

Socias del Colectivo Urbanas (donde se conocieron), colectivo de mujeres multidisciplinar de Iruña/Pamplona que trabaja/reflexiona sobre urbanismo feminista desde la trasversal entre género, diversidad y heterogeneidad. Las tres participarán -a partir de una conversación abierta entre ellas- en el próximo debate que lleva por título “Vivilidad o corpo-condiciones para una vida posible” (10h sábado 23 Centro Huarte Arte Contemporáneo financiado por el proyecto europeo Who Cares?) junto con Sarah Babiker (El Salto Diario) y Mary Juncay (Emakume Migratu Feministak – Sociosanitarias, las cuales reivindican un convenio colectivo que articule la diferencia entre su trabajo y el Empleo de Hogar) dentro del programa ¿Qué sostienen los cuidados? Donde ahondaremos en cuáles serían las condiciones para alcanzar una vivilildad de los Cuidados, unas condiciones vivibles tanto los cuerpos que cuidan como para los cuerpos que necesitan ser cuidados. ¿En qué consisten las condiciones vivibles? ¿Cómo se generan tales condiciones para una vida posible? ¿Qué sería lo deseable para una vivilidad del cuidado? ¿Renta básica universal? ¿Renta por cuidados a partir de una tipologías desde prácticas diversas? ¿Arquitectura no falo-céntrica a partir de las necesidades de los cuerpos que cuidan y de los cuerpos que necesitan ser cuidados?

“¿Cómo seguir cumpliendo con estas labores de sostén y contención sin dejarse devorar en el intento? El trabajo materno es profundamente cronofágico, lo sabemos, sin embargo, la desaparición de estructuras externas de apoyo (sala cunas, colegios, actividades pre-escolares, red de ayuda familiar, etc.), producto de la crisis sanitaria, lo ha llevado a tal nivel de exacerbación que la “ambivalencia maternal” de la cual habla Rozsika Parker se ha convertido en un tema de supervivencia” -Sophie Halart.

Converso con la académica, Sophie Halart, profesora asistente del Instituto de Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile y PhD en Filosofía, Historia del Arte (2017) University College London (UCL) (Reino Unido), la cual investiga, actualmente, en la trama entre maternidad, materialidad en el arte contemporáneo chileno y feminismos. Además compañera en el proyecto, Sostener_encuentros para emancipar los trabajos maternos en colaboración con Carolina Castro, CCE Chile, Universidad Pontificia y Universidad Fines Terrae, que llevaremos a cabo el próximo mayo 2022 en Santiago de Chile.

Ahondamos en el canibalismo psico-afectivo materno, las cargas sobre el cuerpo-histórico que sostiene, el trabajo materno como una verdadera performance de funambulista que consiste también en quedarse con el problema y compartido por todxs para imaginar futuros de emancipación, de atención y de respeto mutuo, nutridos por nuestras existencias como seres interrelacionados y la maternidad como monstruosidad desde el falo-psicoanálisis, entre otros apuntes.

“El exceso de trabajo lo vamos absorber siempre entre nosotras como fuerza de trabajo y eso lo saben ellos y lo sabemos todos y mientras eso sea así no vamos a desarticular el extractivismo” -Alejandra Labastida. “A veces en la imaginación de otras relaciones psico-emocionales, en otros parentescos también se abre la ansiedad por un tipo de afecto que si bien puede ser muy rico, también puede replicar aquello de lo que estamos escapando” -Helena Chávez.

Converso con Alejandra Labastida, curadora adjunta del MUAC/UNAM (México), y con la investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas UNAM y curadora, Helena Chávez Mac Gregor, sobre cómo manejar y desmontar la normalización del extractivismo sobre los cuerpos maternos que nos atraviesa, al asumir y aceptar que se nos robe la riqueza y potencia psico-estructural y matérico-logística que generan las crianzas, los trabajos de sostén de menores a cargo, los trabajos de sostén de las criaturas, por parte del paterestado blanco-extractivista. Ambas sumergidas en una investigación sobre lo materno que verá la luz dentro de pocos meses en el espacio expositivo del MUAC.

Indagamos en si es posible desarticular tal expropiación sistémica y sobre las consecuencias en nuestro acumulado psíquico de llevar sosteniendo tal devaluación durante siglos.

“No hay conciencia de la otredad, de los problemas fuera del mundo blanco, porque no se conocen, no hay educación ni difusión mediática clara sobre esto, por lo que toda persona que no tenga la inquietud o reflexione sobre estos privilegios históricos, continúa consumiendo cuerpos-sirvientes como algo totalmente normal y aceptable” -Efe Tapia.

Converso con Efe Tapia, escritora chilena residente en Australia transitoriamente, desde donde empuja su asunto vital propio como artista en formación. Reflexionando acerca de la migración y en cómo transformar la opresión en arte y resistencia. En Diario non Diario (2020) la pensadora trazar un recorrido poético sobre el proceso de viaje y auto-descubrimiento bajo la consigna «La revolución serán sensible, o no será».

Ahondamos en cómo el cuerpo-blanco perpetúa la lógica depredadora de disponer de las vidas de otros cuerpos y de reproducir condiciones no-vivibles que nos precipitan en nuevos escenarios -muy normalizados- de esclavitud contemporánea. Cómo toda esta alteración pandémica ha estado manejada para perseverar en las vidas que ostentan privilegio. Cómo los trabajos en el hogar -entendidos como todos aquellos que sostiene la logística doméstica para generar condiciones de bienestar- deben estar asumidos desde lógicas que no-posibiliten el robo las fuerza vitales y del desarrollo vital de otros cuerpos.