“La idea de la maternidad como acceso a algo ‘primitivo’ dentro de nosotros es un problema (…) la experimentamos en el presente, medicada, socializada, no existe fuera de la modernidad, nosotros no existimos fuera de la modernidad. Si queremos acceso a algo fuera de la modernidad, lo vamos a tener que construir. Y lo que la maternidad nos puede dar es acceso epistémico a una serie de solidaridades y a una expansión de nuestra idea de lo que es ser humano. Pero hay que estar siempre atentos porque la maternidad también es la fuerza central de los movimientos de derecha, de los movimientos anti-feministas, de muchos movimientos racistas”. Andrea Francke

Converso con la artista, Andrea Francke, responsable del proyecto Invisible spaces of parenthood: A collection of pragmatic propositions for a better future (2012) donde a partir de conversaciones y encuentros con madres/padres, maestras, responsable de escuelas infantiles y espacios para la primera infancia, se trazaban posibles modelos públicos de crianza desde la centralidad de las bionecesidades del sostén y donde esta actividad humana es considerada como proceso comunitario de responsabilidades distribuidas.

Francke habla del error de universalizar la maternidad o trabajo materno como práctica única, los peligros de su fetichización y mitologización, de cómo nos toca a nivel generacional ensanchar la solidaridad para que estén todos los cuerpos dentro del movimiento emancipador, sobre la maternidad como lugar deslegitimado desde donde activar la reflexión crítica dentro del asunto contemporáneo y su negación a tener que renunciar a pronunciarse desde ahí (como madre o cuerpo sostenedor) como sujeto político. También subraya la responsabilidad común de generar condiciones para que todas las voces construyan y reconocer como parte fundamental de los procesos de conceptualización del trabajo materno, la dimensión política/teórica de las trabajadoras domésticas o profesionales de los cuidados

“Creo cada vez más en un doble movimiento: tener una sociedad más maternante, más tribu y más cuidadora, por un lado; que a su vez nos permita más identidad individual des-generizada, más conectada con el corazón y menos con los mandatos, por el otro lado. Esto lo podemos lograr con mujeres que, en principio, se niegan a renunciar a nada. Pero también necesitamos una alianza clave: aquella con hombres que abrazan masculinidades plurales, más libres, transgresoras, audaces, en particular, en su conexión con los cuidados, con lo suave, con la intimidad, la piel, los deseos de las demás personas”. Juliana Martínez Franzoni

Converso con Juliana Martínez Franzoni, catedrática de la Universidad de Costa Rica, investigadora sobre regímenes de bienestar y de política social, sus procesos de formación/implicaciones para la desigualdad socioeconómica y de género, incluyendo la reorganización de los cuidados en América Latina. Activista y alumna de sus hijas. Co-autora junto con Diego Sánchez-Ancochea (University of Oxford) The Quest for Universal Social Policy: Actors, Ideas and Architectures (Cambridgde University Press, 2016).

Martínez Franzoni ahonda en la necesidad de cuerpos que no renuncian a nada y que abrazan la posibilidad de sostén/realización profesional/emancipación desde la cercanía de las pieles. Señala la falacia de querer eliminar el cuidado de nuestras vidas siendo profundamente interdependientes, planteando el reconocimiento del trabajo de sostenimiento de la vida como pieza fundamental en la actividad público/política, la necesidad de reorganizar el régimen de los cuidados y la urgencia para desmontar la brecha salarial junto a la lógica de tener que cuidar al hombre-adulto como cuerpo-demandante per se por encima de la bionecesidades del cuidado a las criaturas o ancianos o cuerpos dependientes (práctica totalmente normalizada en el falosistema que nos envuelve).

“La maternidad, la crianza, convocan una suerte de economía de la pérdida, que de algún modo podría amenazar las lógicas propias del neoliberalismo. Esto no solo se debe a que (aunque a veces nos pese) interrumpen drásticamente nuestra productividad, sino también a que están centradas en el don. En los tiempos que corren, y en nuestros contextos, donde parece que cada vez tenemos menos tiempo, dar por dar, sin esperar ni exigir recompensa o rentabilidad, además de ser cada vez más raro, te precariza y te empobrece, te sitúa del lado de la pérdida, en una lógica contraria a la imperante”. Maite Garbayo

Converso con la doctora, historiadora y pensadora feminista, Maite Garbayo (Pamplona, 1980), cuya práctica de investigación ahonda sobre cuestiones relacionadas con cuerpo, performance, presencia, arte y cultura visual, desde posiciones atravesadas por los feminismos. Cuya vivencia personal/profesional pasa por 10 años en México como Académica en el Departamento de Arte de la Universidad Iberoamericana (México) y en la UNAM. Además forma parte de la Red de Conceptualismos del Sur y es autora del imprescindible episodio histórico Cuerpos que aparecen, performance y feminismos en el tardofranquismo (Consonni, 2016).

Garbayo nos narra cómo aterrizó en la subalteridad una vez que comenzó el trabajo materno, pero lejos de articularlo como un lugar imposibilitador lo propone como lugar de potencia. Señala las lógicas de autoexplotación a las que estamos sometidas, las violencias a las que nos arroja estos procesos encarnados por parte de todos la normatividad que nos envuelve, lo poco permeable de la teoría crítica sobre el nudo de la maternidad, sobre la vuelta al cuerpo cuando se materna, a la finitud, a la lógica de las carnes, etc.

“La destrucción de la amazonía nos obliga a pensarnos como humanidad planetaria, reconocer la dependencia de unos y unas de los otros y otras, a la vez que con la naturaleza. Los ecosistemas están ontológicamente vinculados, así como también lo estamos nosotros como seres vivos. En este sentido, me aventuro a plantear que quizás pensarnos más desde “lo reproductivo” y menos desde “lo productivo”, nos podría dar luces de dónde poner el foco para imaginarnos diferentes y alejarnos de las divisiones del furioso capitalismo patriarcal”. Camila Barreau Daly

Converso con la arquitecta feminista, activista, pensadora y defensora de la práctica de construcción vernácula, Camila Barreau Daly. Bajo su impulso se ha gestado la plataforma crianzaenlaciudad la cual le sirve de laboratorio para su investigación Criar en Santiago: atmósferas afectivas y estrategias espaciales, lo cual compagina con ser socia del estudio Verde Azúl el cual repara viviendas sociales desde hace 10 años.

Barreau aborda cómo la arquitectura debe abandonar la monumentalidad, la falo-espectacularización, para convertirse en una herramienta facilitadora de cuidar a los cuerpos, tornarse en una herramienta que genere un impacto profundo en las condiciones espaciales de una vida que transita los espacios. Defiende una práctica que vuelva a la centralidad de lo vivo.

“Es una realidad que la “emancipación” de las mujeres en el mundo, no se ha hecho principalmente porque hayamos desechado al patriarcado de nuestros hogares y desafiado radicalmente el poder de los hombres y la reproducción de la familia, sino porque otros cuerpos han ocupado el lugar que nosotras antes ocupábamos”. Aura Cumes

Converso con la investigadora, escritora y activista Maya-Kaqchikel, Aura Cumes. Hacedora de emancipación y proveedora de prácticas de desprendimiento de las imbricadas relaciones entre neolibelarismo/extraccionismo y patriarcado colonial en Abya Yala -nombre del continente, hoy llamado América, antes de la colonización, el cual significa “tierra en plena madurez o tierra de sangre vital”-.

Cumes se asimila como un cuerpo de potencia epistémica no sometido a los dictámenes de occidente, ni a las lógicas del feminismo blanco que para sobrevivir reproduce dinámicas de opresión disfrazadas de emancipación para unos cuerpos determinados, no para todos los cuerpos. Ahonda en cómo se ha manejado el racismo colonial en relación a lo reproductivo según las demandas del capitalismo con el control bio-político de la natalidad sobre los cuerpos no-blancos; cómo el mercado del “cuidado” en occidente se alimenta de las violencias en otros territorios y, también, sobre las dudas -como lugares por desmontar- que nos generan a todas/todes tener que asemejarnos al hombre-blanco-asalariado para estar emancipadas.

“La cosa no consiste en renegar de la naturaleza para considerarse válidas en el ámbito racional, sino de impugnar la misma frontera impostada que en Occidente se ha querido erigir entre un ámbito y el otro, del mismo modo que nos cargamos las paredes que sacan la producción afuera y recluyen la reproducción en lo privado. Y en ese tirar abajo los límites, yo aspiraría a remezclar lo femenino y lo masculino hasta que dejen de existir como ámbitos de especialización”. Sarah Babiker

Converso con la juntaletras feminista y periodista de Elsaltodiario, Sara Babiker, sobre cómo manejar a nivel político el cuerpo que se ve atravesado por los procesos encarnados (aquí bioprocesos) propios a las actividades de gestación y sostén. Sobre la normativización exógena a la que se ve sometido lo reproductivo, en todas sus fases. Sobre el disciplinamiento del cuerpo y las actuales tensiones en la teoría crítica feminista con las maternidades.

¿En qué ayuda al feminismo o a cualquier proyecto de igualdad y emancipación negar esa dimensión de la existencia?, ¿de qué manera puede contribuir a construir sociedades mejores aseptizar procesos impregnados de sensibilidad, de cuerpo, de emocionalidad? -nos lanza Babiker.

“La maternidad es un territorio de disputa que, en determinados discursos, es muy fácil que se deslice hacia el “ensalzamiento de una esencia”. Mientras que el patriarcado lo naturaliza en los cuerpos y lo invisibiliza como factor de riqueza social para seguir usufructando de ello, cierto feminismo, quizá el más hegemónico, lo invisibiliza de otro modo. Digamos de forma un tanto simple, es la batalla entre el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, aunque a mí el debate me parece bastante más complejo que todo eso”. Carolina León

Converso con Carolina León, librera en Traficantes de sueños y escritora. Autora de la Trincheras permanentes. Intersecciones entre política y cuidados (2017), una reveladora reflexión sobre la incorporación de territorios denostados por las lógicas machocéntricas, tales como, la reproducción, la vida, los cuidados, los afectos junto a las condiciones y necesidades para el sostenimiento general de los cuerpos en constructos sacralizados como la política, la militancia, el activismo, la organización y la revolución.

León ahonda en cómo los cuerpos son utilizados a través de políticas que “parchean” para cumplir las demandas de lo productivo y sólo existen, como tales, bajo esas lógicas. Señala cómo las condiciones necesarias para el sostén son consideradas como subalternas, fuera de lo que tiene poder, cuando paradójicamente el valor viene de la vida, de los cuerpos, del cuidado, de los haceres, etc. Forzándonos a tener que asimilarnos en estructuras y sentires falocéntricos/masculinizados. “Hay un “universal” que no quiere saber nada de cuidados, de cuerpos, de fragilidad, de vulnerabilidad, de interdependencia. En estas, de verdad, sólo tenemos como compañeras a las feministas del sur global (que no pueden negarse), a las teóricas queer (Butler) y a las ecofeministas” comenta la autora.

“Las criaturas no necesitan un cuerpo, necesitan el cuerpo y la presencia de su madre. Decirlo ahora mismo es políticamente incorrecto. Creo que estudiar y comprender nuestra biología mamífera resulta liberador, al contrario de lo que piensan algunos feminismos. La biología está para ayudarnos, para que la reproducción y la crianza sean placenteras y saludables. Lo que hace el patriarcado es arrasar con esa biología y ese conocimiento, siembra la carencia y ahí ya tenemos el mercado creado”. Ibone Olza

Converso con Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal, madre y activista. Una de las principales voces en España que reivindica la centralidad de las bionecesidades de las criaturas y de las madres (que aquí llamamos cuerpos gestantes y/o sostenedores dada nuestra propuesta o futurible por unas maternidades en contextos postidentitarios).

Su práctica tiene como horizonte generar unas verdaderas condiciones para la igualdad a partir del desarrollo sano/respetado de las actividades propias a la reproducción social. Autora de “Parir. El poder del parto” (2017), entre otras publicaciones.

Olza reclama, sin complejos, a partir de la evidencia científica -tan admirada en nuestro sistema eurocéntrico- la incorporación en los imaginarios feministas del cuerpo biológico, afirmación que genera verdadera repulsa en los feminismos hegemónicos españoles: feminismo de la igualdad y lesbofeminismo. Con ello incorporar a nivel político las bionecesidades de los cuerpos que llevan a cabo el trabajo de gestación y/o sostén.

“Me parece que las tramas o los estratos, en código foucaultiano, donde se producen las subjetividades contemporáneas sobre la maternidad generan cuerpos románticos y biológicos y eso sigue reproduciendo un sistema de opresión brutal. Parte del trabajo quizá está en poder cuestionar estos relatos y dar paso a otras formas de cuerpo, quizá más vulnerables, más viscosos y tentaculares –como sugiere Haraway- pero mucho más abiertas buscar otro tipo de relaciones –con nuestros cuerpos, nuestros hijos, y con lo vivo en general”. Helena Chávez Mac Gregor

Converso con la investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, docente, curadora y doctora, Helena Chávez Mac Gregor (México, 1979), cuya práctica se centra en pensar otros procesos de emancipación fuera del sujeto a partir de su reflexión, durante más de diez años, sobre la relación entre estética y política.

Chávez aborda la maternidad como nudo patriarcal, la dimensión del cuidado en su totalidad a partir de las necesidades de los cuerpos más allá de la gestación y sostén, la posibilidad de otras organizaciones de crianza desde cuerpos vulnerables que aceptan la vida de manera inherente a la interdependencia, los límites y violencias que ejerce el Estado sobre los cuerpos que gestan y/o sostienen y abre la puerta a la posibilidad, emancipadora, de llevar el trabajo reproductivo más allá de las coordenadas neoliberales de productividad pero siendo considerado como comienzo de una nueva tipología del concepto de trabajo, transformando todo aquello que toca la vida y los cuidados.

Incorporar los cuerpos en las maternidades: el cuerpo sí importa.

Emancípate, sí, pero negando tu cuerpo, negando el cuerpo materno. Negando el trabajo invisible y silencioso que sostiene, de manera irreversible, al capitalismo. Acumula sobre tu cuerpo todo esa cantidad de trabajo que implica gestar y/o sostener, pero acepta sin rechistar, que las riquezas y potencias que eso produce, se las quede papá/estado o las estructuras económicas falocéntricas.