“Malestar y confinamiento. Cuidar encerradas”. ¿Cómo no nos va a producir malestar la pérdida de libertades civiles y el no reconocimiento económico y político del trabajo ingente que supone cuidar de menores a cargo en un espacio doméstico confinado? ¿Cómo no vamos a sentir malestar al asistir a la activación de resortes machobélicos que están siendo usados para el manejo de toda esta crisis sanitaria?

Aquí el texto publicado en Salto Diario sobre el malestar por la disciplina militarizada que coloca a la familia nuclear como identidad única de organización social borrando todas las particularidades de cada unidad familiar, parando en seco el movimiento de emancipación en el que estábamos —y en el que seguiremos— las que habíamos decidido formar una unidad familiar a pesar de este páramo social individualista y con ello salir de las estrechezes logísticas y emocionales de este formato familiar extinto (el nuclear) poco compatible con las necesidades de una crianza en condiciones de bienestar (…)

Además el macho-escenario-deseable o lo que se espera de nosotras como cuerpos “mujeres” madres durante esta excepcionalidad social es la autocensura. Ser las valedoras de la corrección y contención socioemocional en los grupos de whatsupp, en los tinglaos laborales y en cualquier entorno social con o sin proximidad emocional. Nada de indagar en la trazabilidad de las causas que han generado este desastre. Corrección, contención, aceptación de los macholímites y autodisciplinamiento.

Nuestro derecho fundamental a la movilización pacífica del malestar generado por cuidar durante el encierro (confinamiento) y por el corpomanejo político de esta crisis sanitaria con las pensadoras feministas Helena Chávez Mac Gregor (Ciudad de México), Lucía Barbudo (Murcia), Maite Garbayo (País Vasco/Barcelona), Marta Busquets (Barcelona) y Carol Arcos Herrera (San Diego).

A continuación abrimos la reflexión sobre la movilización del malestar con compañeras de luchas teórico-materno-vitales planteando que dada la gravedad de esta crisis sanitaria y los resortes que se han activado por pura acumulación histórica (una acumulación machobélica cristalizada ahora en el falocapitalismo) percibimos que como cuerpos “mujeres” madres o cuerpos gestaste/sostenedor o cuerpos sostenedores de criaturas se nos exige la negación del malestar interno generado por todo lo que acontece (desde el contexto español marcado por el barrido de los derechos de la infancia, el no reconocimiento político/económico del valor brutal del trabajo de cuidados en el espacio doméstico, etc).

Sentimos que en el macho-escenario-deseable se espera nuestra corrección moral y emocional, autocensura, autodisciplinamiento, macholímites.

Ser los amortiguadores del perverso turbocapitalismo con nuestros cuerpos precarizados.

“El cuidado de la infancia en los hogares: un trabajo esencial e invisible durante el confinamiento”. ¿Será este el momento para incorporar en las políticas públicas españolas la merecida prestación universal por menor a cargo implementada en casi la totalidad de Europa para reconocer la dimensión monetaria de los trabajos de cuidados invisibles en la cuantificación capitalista?

Aquí el texto publicado en Salto Diario donde abordo la aplicación durante esta crisis sanitaria de políticas de emergencia macho-circundantes pero no para cuerpos que cuidan y cuerpos que necesitan ser cuidados.

Renta mínima de emergencia, sí, pero los trabajos de cuidados de la infancia en el espacio doméstico de manera no externalizada, gratis.

¿Habrán sido negados los derechos fundamentales de la infancia por la devaluación por parte de las políticas públicas españolas de los trabajos de cuidados o trabajos maternos los cuales son asumidos por cuerpos “mujeres” en un 95% en el Estado Español?

¿Infancia arrasada durante esta crisis sanitaria por las políticas falopaterestado que niegan/devalúan los trabajos maternos o trabajos de cuidados por el macho-lío-patriarcal que arrastramos de no poder cuantificar de manera económica los trabajos maternos cosa también apoyada por el feminismo de la igualdad?

“Maternidades y Confinamiento”, podcast impulsado por Marta Busquets, donde varias pensadoras abordamos cómo los equipos sanitarios están parando con sus cuerpos esta crisis sanitaria debido al proceso de empobrecimiento sufrido por la Sanidad Pública, la activación de resortes de militarización social en la ciudadanía, el barrido/negación de los derechos fundamentales de las niñas/niñes, el peso sobre las familias monoparentales o la peligrosidad de la circulación en redes de discursos moralistas new age blanco-burgueses que romantizan el confinamiento.

Todo lo reflexionado en Maternidades y Confinamiento parte del profundo reconocimiento al trabajo ingente y descomunal realizado cada día durante esta crisis epidemiológica por toda la comunidad sanitaria: limpiadoras, celadoras, cocineras, enfermeras, doctoras, conductoras de ambulancias, técnicas de laboratorio, científicas e investigadoras -las cuales conformar el 85% de la comunidad sanitaria. A todas las mujeres o cuerpo-comunidad femenino en primera línea de contención de la pandemia en los cuerpos de Seguridad del Estado.

A las mujeres transportistas quienes facilitan el abastecimiento de supermercados junto con las mujeres reponedoras y cajeras. A las carteras que siguen teniendo en pie al servicio público de Correos y a las conductoras de transportes públicos. A todas las mujeres cuidadoras que están sosteniendo la salud y bienestar de la población anciana -dado que el cuidado de todos los cuerpos dependientes y necesitados del cuidado para continuidad de lo vivo lo realizan 95% mujeres por todo el Estado Español-.

¿Qué pasa con las niñas y niñes menores confinados en zonas urbanas sin luz directa o posibilidad de acceso exterior (terraza/jardín) y/o en entornos familiares de tensión emocional continuada durante las distintas prórrogas que se irán sucediendo durante el Estado de Alarma implementado en esta crisis epidemiológica?

No podemos arrasar con los derechos fundamentales -procesos psicoevolutivos/neumotores y estructuras básicas (hardware) emocional, físico y cognitivo- de menores confinados en viviendas sin privilegios.

Necesitamos medidas urgentes por parte del Gobierno Central y Ministerio de Sanidad para proteger los derechos fundamentales psiconeurofísicos de las niñas y niñes confinados en zonas urbanas.

Aquí comparto el texto publicado en El Salto Diario sobre la urgencia en establecer medidas para la protección de la infancia durante la cuarentena establecida por la crisis sanitaria.

“Si encuentro que hay algo de esperanza en este mundo, es desde justamente las labores de cuidado –es decir, que no sólo puedo entender la maternidad en relación a la explotación y el patriarcado, y claro que el modelo Capitalista está sostenido por la invisibilización de esa labor como bien lo ha dicho Silvia Federici” -Gabriela Jauregui. “Cuando se nos pase el enfado y los falo-cuerpos entiendan y asuman su pérdida de poder/privilegio, podremos ir articulando un supuesto horizonte de equilibro entre cuerpos que asumen actividades humanas, no entre entre “padres” y “madres”, no entre “hombres” y “mujeres”, sino entre cuerpos que asumen su propia/genuina identidad de género, su propia/genuina práctica afectivo-sexual y desde ahí los Trabajos Maternos” -Luisa Fuentes Guaza.

Segunda parte de la conversación con la pensadora, escritora, poetisa y editora, Gabriela Jáuregui (Ciudad de México, 1979) la cual se incluye en el libro MM. Maternidades -edición y prólogo de Andrea Fuentes, textos de Gabriela Jáuregui, Clarisa Moura, Andrea Fuentes, Pilar Villela, Violeta Celis, Sara Schulz, Jazmina Barrera y Abril Castro (Caja de Cerillos Ediciones, México)-.

Su publicación, aquí, forma parte de las estrategias impulsadas por el Pulsador de Movilizaciones Internas sobre Trabajos Maternos (arrancado desde Futuridades Maternales y en desarrollo dentro del programa de Actividades Públicas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de marzo a julio 2020) para ahondar/abrir y poner en circulación textos publicados sobre la dimensión política/filosófica/sociológica de la reproducción social y con ello ampliar las posibilidades críticas de tales actividades humanas (gestación/sostén y sostén).

“El principal problema es que la arquitectura occidental diseña desde un cuerpo que históricamente no ha cuidado, y que ha tenido fácil acceso al cuidado si lo ha necesitado. Es notoria la ausencia de arquitectos, en masculino, con diversidades funcionales o dependencias físicas (…) Las propias escalas con las que se ha trabajado desde esa visión falocentrista del espacio están hechas para generar sentimientos de asombro; la búsqueda decimonónica de lo sublime no es sino una forma de ejercer poder sobre las personas usuarias de un espacio” -Paloma Mateo Villanova.

Converso con la pensadora, Paloma Mateo Villanova, arquitecta especializada en articulación de espacios a través de la ideología feminista. Ha colaborado con la plataforma de investigación-acción Hipnopèdia Urbana y Fundación Un Techo Para Chile. Co-fundadora de la colectiva chilena Ciudad de Trapo dedicada a investigar sobre la Producción Social de Hábitat defendiendo la ciudad como el soporte físico de las personas y cómo sus formas determinan cómo vivimos.

Mateo aborda las posibilidades de la ética del cuidado en el ámbito arquitectónico frente a modelos de familia ya obsoletos por su rigideces y por no posibilitar la co-habitabilidad, apostando por una práctica que articule corazones comunitarios donde los cuerpos que cuidan y los que necesitan ser cuidados (es decir, todes) cocinen, coman, hablen y descansen en conjunto, permitiendo así las redes de apoyo cotidiano. Dejando en abierto la pregunta: ¿cómo sería la arquitectura de una sociedad postcapitalista que se basase en el cuidado personal e interpersonal?

“Nos toca también hacer un cambio histórico en el sentido más puro del término (…) Un ejemplo, la famosa teoría freudiana de la envidia del pene de las niñas durante su desarrollo psicosexual y aquí intento no ser irónica: si lo pensamos bien, quizás en el fondo sucede lo inverso. Los hombres tienen pene, cierto, pero no pueden crear vida, y de ese deseo de creación, imposible para ellos, surge quizás una envidia a la mujer y de ahí todos estos discursos que hoy en día nos parecen misóginos” -Tatiana Lipkes.

Converso con mi comadre, Tatiana Lipkes (Ciudad de México, 1976), poeta, editora, traductora y co-fundadora de la editorial MaNgOs de HaChA. Autora de Todos los días son días de fiesta (2008), Repulsión (2011), Rojo de Cadmio (2017), y 13 (+8) Interviews with Contemporary Filmmakers (segunda edición, 2015).

Lipkes cuestiona el axioma occidental envidia del pene planteado por Freud, la devaluación de todos los trabajos que implican un proceso lento de cocción, el manejo de nuestros traumas como cuerpos gestantes/sostenedores y sobre la cineasta belga, Chantal Akerman, en relación a su último trabajo de traducción.

Pulsador de Movilizaciones Internas (íntimo-revoluciones) sobre los Trabajos Maternos es una herramienta de autoindagación donde validamos la politización de lo íntimo como lugar de arranque de la revolución pacífica. Como manera de politizar al máximo nuestros sentires, experiencias biográficas y corpo-memorias.

Comenzamos el primer ejercicio del Pulsador (P1) con el diálogo/apertura del indispensable texto (al igual que otros que iremos abriendo aquí) de la pensadora feminista y académica, Carol Arcos Herrera: Feminismos latinoamericanos: deseo, cuerpo y biopolítica de lo materno (Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos de la Universidad de Chile, Santiago, Chile) Debate Feminista 55 (2018), pp. 27-58. Actualmente docente en University of San Diego

“Me ha interesado inscribir el problema de la maternidad en el territorio biopolítico (Foucault, Agamben, Esposito, Mbembe, Preciado, entre otros y otras), pues considero capital la significación que cobra el cuerpo materno como cuerpo colectivo en nombre de una política sobre la vida en América Latina, a partir del siglo XIX**. El deseo de las mujeres se verá regulado por la ley del padre y el Estado, y estructurado en la cultura y la sociedad republicana a través del discurso materno-patriarcal. Esta discursividad acerca del cuerpo de las mujeres no se trata de una economía libidinal matricéntrica o múltiple, porque el proceso de sexuación y constitución de la subjetividad femenina está organizado mediante un poder reductor y uniformador, en torno a la reproducción heterosexual que opera como mecanismo inmunizador frente a lo que se concibe en la época como el desborde sexual tanático femenino”. Carol Arcos Herrera (Página 36)

“Igual que el neoliberalismo se testeó en Chile, el igualitarismo laboralista se testea en los países del Sur de Europa. Este igualitarismo, que nos quiere a todes produciendo y compitiendo en un mercado precario y sin soñar en demandar derechos que no emanen del empleo es el actual disfraz tras el que se esconde el patriarcapitalismo, el nuevo avatar del viejo patriarcado; un igualitarismo que como ya es evidente en los juicios por custodias, y en el supuesto derecho de los varones a reproducirse sin tener que entrar en relación con una mujer, hace ondear la bandera de la igualdad para mejor cosificar y explotar a las mujeres, y muy en especial a las madres” -Patricia Merino.

Segunda parte de la conversación con la pensadora feminista, activista y teórica, Patricia Merino (Bilbao, 1961), autora de Maternidad, igualdad y fraternidad. Las madres como sujeto político en las sociedades poslaborales (Clave Intelectual, 2017) y fundadora de la plataforma de madres feministas PETRA para la ampliación de los permisos transferibles.

El trabajo de Merino cuestiona el igualitarismo laboralista implementado en el Estado-Español por el Feminismo de la Igualdad, señalando el cuerpo materno como lugar devaluado, históricamente, y que continúa siéndolo bajo unas políticas que nos exigen ser cuerpos-asalariados para legitimarnos como cuerpos políticos (negando el valor matriz del trabajo materno). Olvidando la potencia, riqueza e indispensabilidad, en términos productivos, de los cuerpos que asumen los trabajos de gestación y sostén; activando la pregunta que lanzó Silvia Federici (página 169) en Reproducción en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas (Traficantes de sueños, 2018. Segunda edición. Disponible en PDF por Creative Commons): ¿Por qué Marx obvió el trabajo reproductivo de las mujeres de una manera tan persistente? ¿Por qué, por poner un ejemplo, no se preguntó qué procesos de transformación deben sufrir las materias primas implicadas en el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo para que su valor sea transferido a sus productos (como sí hizo en el caso de otras mercancía)?