From maternidad-trabajo

Por una necesaria emancipación de la maternidad

Texto publicado 17/04/2019 en Píkara magazine

Todas somos conscientes de las luchas y conquistas de la segunda y tercera ola del feminismo, de todo lo que tenemos que agradecerle. Somos conocedoras de cómo tuvimos que asimilar y asemejar el sentir de nuestros cuerpos a los rasgos propios de las construcciones identitarias que ostentaban –y ostentan- el poder para poder continuar con la emancipación.

“Por eso hablo de un espacio liminar: porque se trata, en la mayoría de los casos, de tramas y arreglos temporales y frágiles, intentos, muchas veces fallidos, de sostener sosteniéndose con otras. Tramas que, no obstante, permiten vislumbrar una potencia: algo que podría ser. Y que cuando temporalmente es, nos permite saborear el poderío de los saberes de cuerpo y vínculo: todo lo que podríamos regalarnos, unas a otras, toda la riqueza que está en nuestras manos”. Marta Malo

Continúo la entrevista (parte 2) con Marta Malo. Cuerpo gestante y sostenedor que se erige como un faro entre las nieblas y estrecheces que todas atravesamos durante la crianza.

Activista, investigadora militante, traductora, diosa vikinga pagana y gran hacedora de políticas personales que trascienden a lo público sobre cuidados, organizaciones no-normativas de crianza y sobre todo aquello que nos es común a todos los cuerpos para mantener unas condiciones dignas de estar, vivir y disfrutar de las potencialidades de sostener a otros cuerpos necesitados de esos cuidados para avanzar hacia una mejor versión de nosotras mismas.

“Creo que una de las grandes trampas del sistema es que te presenta encrucijadas que no son tales. Te hace creer que es por ejemplo incompatible criar con estudiar o trabajar. Una elección del todo o nada. Pero eso es falso, es compatible (…). Es la sociedad la que lo hace incompatible, expulsándote de forma directa o indirecta. El problema es que luego naturalizan esa expulsión”. Marta Busquets

Conversación con la pensadora feminista, activista y abogada experta en derechos reproductivos y género, Marta Busquets (Barcelona, 1987), cuyo programa de radio online no mixto Maternidades con gafas violetas se ha convertido en un altavoz indispensable para repensar todo que vertebra la maternidad y trabajo materno, desde voces que amplían y tensionan, jugosamente, los significados a los que la patriarcalización de la crianza nos tiene acostumbradas/adiestradas.

Busquets ha generado una plataforma donde se expresan los distintos-sentires-de-distintas-maternidades reivindicando que la transformación de todo lo relacionado con la reproducción social debe activarse desde la madre como sujeto político.

“Estos feminismos traman el deseo de un pachakuti feminista como horizonte político de expectativas hacia donde debe dirigirse la lucha antipatriarcal y anticolonial. Y ese pachakuti feminista requiere de nuevos tratos sociales para sostener la reproducción de la vida y el trabajo del cuidado. Las feministas tenemos el deber político de pensar en la maternidad (…)”. Carol Arcos Herrera

Converso con la académica, teórica y pensadora feminista, Carol Arcos Herrera (Santiago, Chile, 1980) cuya investigación sobre el surgimiento del concepto moderno de maternidad del proyecto liberal en Chile a lo largo del siglo XIX se alza como un eslabón imprescindible para entender la dinámicas y dependencias implícita entre maternidad y Estado-Nación en América del Sur.

Su reflexión planeta un espacio revelador y crítico sobre cómo los feminismos antirracistas y anticoloniales están encajando todas las cuestiones relacionadas con la reproducción social y trabajo materno poniendo atención en los mandatos donde queda eliminado el sentir del cuerpo gestante y cuerpo sostenedor.

“Por un lado, tiene que ser una buena madre, ya que, según el psicoanálisis, de ella y de su forma de llevar adelante la maternidad dependen las posibilidades del hijo o hija de constituirse subjetivamente a la manera “normal”, es decir, neurótica. Si algo en ella falla, el/la hijo/a puede estructurarse como psicótico/a, autista/a, débil mental, o peor aún, puede nacer sin desear vivir, corriendo riesgo su supervivencia”. María Laura Giallorenzi

Conversación con la pensadora feminista, teórica para una maternidad emancipada y actual becaria doctoral en CONICET, Consejo Nacional Investigaciones Científicas y Técnicas, María Laura Giallorenzi (Chivilcoy, Buenos Aires, 1985).

Cuya investigación y escritura ahondan en el proceso de apuntamiento histórico del constructor social “buena-madre”, en las relaciones entre maternidad-trabajo-familia y sobre la transformación de significados relacionados con la crianza monoparental.

Contra la lógica que da más importancia a manejar un cuadro de Excel que a gestionar la maternidad.

¿Cómo puede ser que el trabajo de vertebrar, sostener, alimentar, educar y cuidar a un ser humano necesitado de los afectos y cuidados para sobrevivir no esté dignificado a nivel social?

Lo curioso es el absurdo sistema de vigilancia que se establece entre las madres –o personas que ejercen el trabajo materno– dándole gravedad a cuestiones que no la tienen y aniquilando algo fundamental: vivir la crianza desde la alegría.

¿Tenemos normalizada la explotación del cuerpo materno como herramienta pública?, ¿cuerpo-materno como cuerpo-explotado?

Tras los automatismo que tenemos metidos en el tuétano por el eficiente sistema de disciplina social en el que estamos todos metidos y, fuertemente, las mujeres pensé: ¿cómo puede ser que si mi cuerpo está trabajando para alimentar a un ser humano que luego se va a convertir en una fuerza de trabajo para el sistema no tenga ayuda pública o no esté reconocido éste trabajo como tal con su correspondiente retribución?, ¿no somos tanto mi criatura, como yo, elementos constitutivos del sistema?