From cuerpo-comunidad-femenino

“El mensaje que llega es claro: el amor canjea el esfuerzo y sirve de premio y aval de decencia para todo si eres mujer y formas parte del entramado sexo-afectivo. Si eres hombre, tu esfuerzo, tu trabajo, tu tiempo, se ven remunerados y traducidos en salario; nosotras no, nosotras mejor follar, trabajar en la casa y maternar gratis, que para eso el amor (o el sexo) es gratis y está muy feo comprarlo. Se mezclan aquí los argumentarios de larga tradición religiosa (que ya nos inculcaron perversamente eso de la sumisión, el sacrificio y la abnegación) con los machistas-leninistas, empeñados en sacar el tema del género (el femenino, claro) del discurso desigualitario de la lucha de clases. ¿Cómo, pensaban estos hombres –muchos padres de familia y muchos con la mujer en casa trabajando gratis- cómo pueden ir a parar los beneficios de la producción a las manos de los que en realidad no producen? Eso, eso mismo nos seguimos preguntando nosotras”. Lucía Barbudo

Converso con la brillante pensadora feminista, movilizadora del activismo en la Región de Murcia, escritora y traductora, Lucía Barbudo, que firma, también, como Lucy Sombra (Murcia, 1979) en el espacio de reflexión feminista Disidencias de género eldiario.es del que también es co-impulsora. Forma parte gestante de la Coordinadora Anti Represión Región de Murcia, del Bloque Feminista Murciano y colabora con CATS (Comité de apoyo a las Trabajadoras del Sexo).

Barbudo ahonda en los feminismos que se traman desde el Sur del Norte, desde otros territorios identitarios fuera de las lógicas de lo hegemónico. Nos revela como todos los trabajos hechos por mujeres o por cuerpos bajo el constructo cuerpo-comunidad-femenino son siempre trabajos devaluados e invisibles ya que se manejan desde la sutilidad de esas violencias simbólicas difíciles de visualizar, interpelándonos como generación a expulsar cualquier opresión que atraviese nuestros cuerpos que maternan.

“La idea de la maternidad como acceso a algo ‘primitivo’ dentro de nosotros es un problema (…) la experimentamos en el presente, medicada, socializada, no existe fuera de la modernidad, nosotros no existimos fuera de la modernidad. Si queremos acceso a algo fuera de la modernidad, lo vamos a tener que construir. Y lo que la maternidad nos puede dar es acceso epistémico a una serie de solidaridades y a una expansión de nuestra idea de lo que es ser humano. Pero hay que estar siempre atentos porque la maternidad también es la fuerza central de los movimientos de derecha, de los movimientos anti-feministas, de muchos movimientos racistas”. Andrea Francke

Converso con la artista, Andrea Francke, responsable del proyecto Invisible spaces of parenthood: A collection of pragmatic propositions for a better future (2012) donde a partir de conversaciones y encuentros con madres/padres, maestras, responsable de escuelas infantiles y espacios para la primera infancia, se trazaban posibles modelos públicos de crianza desde la centralidad de las bionecesidades del sostén y donde esta actividad humana es considerada como proceso comunitario de responsabilidades distribuidas.

Francke habla del error de universalizar la maternidad o trabajo materno como práctica única, los peligros de su fetichización y mitologización, de cómo nos toca a nivel generacional ensanchar la solidaridad para que estén todos los cuerpos dentro del movimiento emancipador, sobre la maternidad como lugar deslegitimado desde donde activar la reflexión crítica dentro del asunto contemporáneo y su negación a tener que renunciar a pronunciarse desde ahí (como madre o cuerpo sostenedor) como sujeto político. También subraya la responsabilidad común de generar condiciones para que todas las voces construyan y reconocer como parte fundamental de los procesos de conceptualización del trabajo materno, la dimensión política/teórica de las trabajadoras domésticas o profesionales de los cuidados

“La cosa no consiste en renegar de la naturaleza para considerarse válidas en el ámbito racional, sino de impugnar la misma frontera impostada que en Occidente se ha querido erigir entre un ámbito y el otro, del mismo modo que nos cargamos las paredes que sacan la producción afuera y recluyen la reproducción en lo privado. Y en ese tirar abajo los límites, yo aspiraría a remezclar lo femenino y lo masculino hasta que dejen de existir como ámbitos de especialización”. Sarah Babiker

Converso con la juntaletras feminista y periodista de Elsaltodiario, Sara Babiker, sobre cómo manejar a nivel político el cuerpo que se ve atravesado por los procesos encarnados (aquí bioprocesos) propios a las actividades de gestación y sostén. Sobre la normativización exógena a la que se ve sometido lo reproductivo, en todas sus fases. Sobre el disciplinamiento del cuerpo y las actuales tensiones en la teoría crítica feminista con las maternidades.

¿En qué ayuda al feminismo o a cualquier proyecto de igualdad y emancipación negar esa dimensión de la existencia?, ¿de qué manera puede contribuir a construir sociedades mejores aseptizar procesos impregnados de sensibilidad, de cuerpo, de emocionalidad? -nos lanza Babiker.

“Las criaturas no necesitan un cuerpo, necesitan el cuerpo y la presencia de su madre. Decirlo ahora mismo es políticamente incorrecto. Creo que estudiar y comprender nuestra biología mamífera resulta liberador, al contrario de lo que piensan algunos feminismos. La biología está para ayudarnos, para que la reproducción y la crianza sean placenteras y saludables. Lo que hace el patriarcado es arrasar con esa biología y ese conocimiento, siembra la carencia y ahí ya tenemos el mercado creado”. Ibone Olza

Converso con Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal, madre y activista. Una de las principales voces en España que reivindica la centralidad de las bionecesidades de las criaturas y de las madres (que aquí llamamos cuerpos gestantes y/o sostenedores dada nuestra propuesta o futurible por unas maternidades en contextos postidentitarios).

Su práctica tiene como horizonte generar unas verdaderas condiciones para la igualdad a partir del desarrollo sano/respetado de las actividades propias a la reproducción social. Autora de “Parir. El poder del parto” (2017), entre otras publicaciones.

Olza reclama, sin complejos, a partir de la evidencia científica -tan admirada en nuestro sistema eurocéntrico- la incorporación en los imaginarios feministas del cuerpo biológico, afirmación que genera verdadera repulsa en los feminismos hegemónicos españoles: feminismo de la igualdad y lesbofeminismo. Con ello incorporar a nivel político las bionecesidades de los cuerpos que llevan a cabo el trabajo de gestación y/o sostén.

Incorporar los cuerpos en las maternidades: el cuerpo sí importa.

Emancípate, sí, pero negando tu cuerpo, negando el cuerpo materno. Negando el trabajo invisible y silencioso que sostiene, de manera irreversible, al capitalismo. Acumula sobre tu cuerpo todo esa cantidad de trabajo que implica gestar y/o sostener, pero acepta sin rechistar, que las riquezas y potencias que eso produce, se las quede papá/estado o las estructuras económicas falocéntricas.

“Yo veo a mi alrededor a mujeres no madres que refuerzan a diario los roles de género tanto o más que las madres. Si una mujer no ha hecho un trabajo personal de deconstrucción de la normatividad patriarcal, da igual que sea madre o no, que sea o no una asalariada empoderada en lo laboral: estará posiblemente colaborando a la reproducción del orden patriarcal”. Patricia Merino

Converso con la pensadora feminista, activista y teórica, Patricia Merino (Bilbao, 1961), autora de Maternidad, igualdad y fraternidad. Las madres como sujeto político en las sociedades poslaborales (Clave Intelectual, 2017) y fundadora de la plataforma de madres feministas PETRA para la ampliación de los permisos transferibles.

El trabajo de Merino nos abre un espacio revelador fuera de la práctica de pensamiento feminista hegemónico reconociendo el cuerpo materno como lugar devaluado, históricamente, y que continúa siéndolo bajo las lógicas de unas políticas que nos exigen ser-un-cuerpo-asalariado para poder tener legitimidad como cuerpo político. Olvidando la potencia, riqueza y valor en términos “productivos” de los cuerpos que asumen el trabajo reproductivo -gestación y sostén-.

“Con el tiempo y los brutales efectos de la esclavitud, estas comunidades se tornan matriarcales como lo evidencia la cultura congo. En esta cultura, recientemente declarada como patrimonio inmaterial de la humanidad, la figura central (y ritual) es la reina, quien es una especie de guardiana, consejera, juez de paz, maestra, cantalante (género musical y baile autóctono panameño) y guía espiritual del palenque. Hoy hay valores esenciales de este movimiento (Cimarronaje) que debemos rescatar: un sentido de comunidad, la diversidad que la sostiene y la valentía de tomar la libertad como destino”. Miroslava Herrera

Converso con Miroslava Herrera (Panamá, 1977), música y miembro de Afrodisíaco (nominado a los Premios Latin Grammy en 2018), escritora, feminista, experta en música afrodescendiente y activista por la dignificación/reconocimiento de la cultura afropanameña y por la generación de una verdaderas condiciones de justicia para los afrodescendientes. Poniendo especial atención en revelar la fortaleza de esos poderosos cuerpos gestantes y sostenedores que soportaron dobles y triples golpes y aun así llevaron a cabo el movimiento de emancipación conocido como “Cimarronaje”, el cual generó la primera colonia de esclavos libertos de América.

Herrera nos habla de la potencia del legado afrodescendiente junto a la deuda que tiene la historia “oficial” panameña con esas madres que soportaron el peso descomunal de la colonia sobre sus cuerpos.

“El cuerpo femenino es el que ha parido a la humanidad, no el masculino y esto no es reconocido, ni celebrado. Las mujeres hemos sido violentadas, no somos personas, somos solo cuerpos desprovistos de voz, de deseos propios, de libertad. Resultado de esto es que la maternidad no tiene valor e incluso es castigada: la mujer joven se debe avergonzar, la mujer es la que tiene que tomar toda la responsabilidad, la que se tiene que sacrificar, a la que se le aísla, la que se tiene que avergonzar de dar de mamar en público, etc. Tetas eróticas sí, maternas no”. Lucía Madriz

Converso con la artista costarricense, Lucía Madriz (San José, 1973), sobre uno de los arquetipos que nos atraviesa cuando aterrizamos en el trabajo materno: la bruja, como constructo de todo lo que no debe ser el cuerpo que asume el trabajo de gestación y sostén.

Madriz es una mujer y artista centroamericana cuya trayectoria y práctica se erige como un referente de rigor, solidez, profundidad y coherencia. Teniendo un trabajo que ha rotado por Bienales internacionales y que forma parte de muchas colecciones que se cuentan como referentes. Nos invita también a reflexionar sobre esa lógica absurda que niega la maternidad, la vulnerabilidad de los cuerpos, la interdependencia y cuidado mutuo dentro de las dinámicas de la práctica artística y curatorial contemporánea.

“Recuerdo cuando la vi por primera vez a ella (Catherine Opie) y a su hijx en una lectura de poesía en Los Angeles en casa de una pareja de lesbianas vecinas de ella: son toda una generación que puso en entredicho esa naturalización y normatividad de la maternidad tradicional”. Gabriela Jauregui

Converso con una carnala mexicana, Gabriela Jauregui (Ciudad de México, 1979), pensadora, editora, escritora, crítica, doctora en literatura comparada, co-fundadora del colectivo editorial sur+ ediciones y del librespacio La Jícara en Oaxaca, sobre modelos no-normativos de crianza, el constructor social “madre” y la potencia de los saberes compartidos.

Jauregui es una fuerza inspiradora desde que la vida nos cruzó hace 10 años por la ciudad chilanga junto a la poeta, traductora y editora Mangos de Hacha, Tatiana Lipkes, y a la librera y editora infantil LA Librería, Chiara Arroyo Cella. No me sorprendió nada cuando en 2017 fue seleccionada como una de las 39 mejores escritoras jóvenes en América Latina en la lista Bogotá39.

¿Estamos atravesando una transición paradigmática o cambio de paradigma sobre todo lo relacionado con el trabajo materno o reproducción social?, ¿estamos siendo parte de un proceso de dislocación del trabajo materno?

“La maternidad no existe, porque está restringida a lo biológico (concepción, embarazo, parto y crianza). Se le niega su dimensión humana, su proyección económica, política y social” Victoria Sau (El vacío de la maternidad, 1995).

A partir de la identificación de unas demandas generacionales que están atravesando nuestro sentir, Futuridades maternales propone la apertura de un debate crítico sobre la visibilidad, dignificación, re-significación y cuantificación del conjunto de actividades que configuran lo denominado como reproducción social o trabajo materno junto a las problemáticas que suscita en la teoría crítica feminista.