From cuidados y común

“Me parece que las tramas o los estratos, en código foucaultiano, donde se producen las subjetividades contemporáneas sobre la maternidad generan cuerpos románticos y biológicos y eso sigue reproduciendo un sistema de opresión brutal. Parte del trabajo quizá está en poder cuestionar estos relatos y dar paso a otras formas de cuerpo, quizá más vulnerables, más viscosos y tentaculares –como sugiere Haraway- pero mucho más abiertas buscar otro tipo de relaciones –con nuestros cuerpos, nuestros hijos, y con lo vivo en general”. Helena Chávez Mac Gregor

Converso con la investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, docente, curadora y doctora, Helena Chávez Mac Gregor (México, 1979), cuya práctica se centra en pensar otros procesos de emancipación fuera del sujeto a partir de su reflexión, durante más de diez años, sobre la relación entre estética y política.

Chávez aborda la maternidad como nudo patriarcal, la dimensión del cuidado en su totalidad a partir de las necesidades de los cuerpos más allá de la gestación y sostén, la posibilidad de otras organizaciones de crianza desde cuerpos vulnerables que aceptan la vida de manera inherente a la interdependencia, los límites y violencias que ejerce el Estado sobre los cuerpos que gestan y/o sostienen y abre la puerta a la posibilidad, emancipadora, de llevar el trabajo reproductivo más allá de las coordenadas neoliberales de productividad pero siendo considerado como comienzo de una nueva tipología del concepto de trabajo, transformando todo aquello que toca la vida y los cuidados.

“Pienso que todos los cuerpos son lugares de aprendizaje. Cada experiencia vivida se graba en las células del cuerpo y se procesa de distintas maneras, no sólo en el cerebro. Vivimos en una sociedad que sobrevalora los procesos mentales y no tanto así aquellos físicos (…) Lo que sí creo definitivamente que toca reivindicar son las palabras utilizadas para describir los procesos que atraviesan las madres durante la gestación y sostén, ya que suelen ser descritos desde perspectivas des-empoderadoras”. Ela Spalding

Converso con Ela Spalding (Cuidad de Panamá, 1982), artista, productora cultural y consultora sobre estrategias para articular la relación entre humanas/naturaleza/cultura, sobre las transformaciones sobre su práctica artística una vez que su cuerpo ha sido atravesado por los procesos encarnados propios de la gestación y/o sostén. Ahondando, como residente en Berlín, en los beneficios del sistema público alemán de apoyo a la crianza que le ha permitido, y permite, poder transitar todas la actividades propias a la reproducción social desde un sostén vertebrado a nivel colectivo, a partir de políticas públicas, las cuales le han facilitado unos aprendizajes/saberes específicos y una vivencia de la gestación y/o sostén no violentada por la precariedad (hecho que sí sucede aquí en España: ser cuerpos violentados una vez que asumimos la gestación y/o sostén).

Spalding a partir de su plataforma Estudio nuboso propone un tipo de práctica artística responsable con la ecología, generando una propia lectura artivista (Arte+activismo) frente al cuerpo viviente que nos sostiene: el planeta Tierra. Miembra/fundadora del colectivo Archipel e.V. y curadora asociada del Centro de Arte Contemporáneo y el Mundo Natural CCANW.

“¿Cómo puede ser que en sociedades absolutamente monetizadas como son las nuestras, no haya dinero para sostener a las madres en esa tarea fundamental y gigantesca que la sociedad les encomienda (o solo lo haya en la medida en que construyan relaciones amorosas con otra persona, o que se lo peleen al padre biológico en los tribunales)?” Marta Malo

Converso con un cuerpo gestante y sostenedor que se erige como un faro entre las nieblas y estrecheces que todas atravesamos durante la crianza: Marta Malo.

Activista, investigadora militante, traductora, diosa vikinga pagana y gran hacedora de políticas personales que trascienden a lo público sobre cuidados, organizaciones no-normativas de crianza y sobre todo aquello que nos es común a todos los cuerpos para mantener unas condiciones dignas para poder estar, vivir y disfrutar de las potencialidades de sostener a otros cuerpos necesitados de esos cuidados para avanzar hacia una mejor versión de nosotras mismas.

Contra la lógica que da más importancia a manejar un cuadro de Excel que a gestionar la maternidad.

¿Cómo puede ser que el trabajo de vertebrar, sostener, alimentar, educar y cuidar a un ser humano necesitado de los afectos y cuidados para sobrevivir no esté dignificado a nivel social?

Lo curioso es el absurdo sistema de vigilancia que se establece entre las madres –o personas que ejercen el trabajo materno– dándole gravedad a cuestiones que no la tienen y aniquilando algo fundamental: vivir la crianza desde la alegría.

¿Tenemos normalizada la explotación del cuerpo materno como herramienta pública?, ¿cuerpo-materno como cuerpo-explotado?

Tras los automatismo que tenemos metidos en el tuétano por el eficiente sistema de disciplina social en el que estamos todos metidos y, fuertemente, las mujeres pensé: ¿cómo puede ser que si mi cuerpo está trabajando para alimentar a un ser humano que luego se va a convertir en una fuerza de trabajo para el sistema no tenga ayuda pública o no esté reconocido éste trabajo como tal con su correspondiente retribución?, ¿no somos tanto mi criatura, como yo, elementos constitutivos del sistema?