From Feminismo antirracista y anticolonial

“En relación al deseo creo que tenemos mucho lío. Por un lado, porque vivimos el deseo como elemento carencial y que en caso de no ser satisfecho genera frustración y sufrimiento. Cuando quizás podríamos vivirlo como elemento potencial, como motor de búsqueda, poniendo en valor el movimiento que genera el hecho de desear, relativizando y gestionando en otra clave la consecución o no de lo deseado”. Aingeru Mayor

Converso con Aingeru Mayor, sexólogo, facilitador de los Talleres de Ternura, muy interesado en reflexionar sobre el acompañamiento de la sexualidad infantil y sobre la erótica de quienes crían, autor del libro “Niñas y niños” (Ed. Litera) y fundador y miembro de la Asociación de familias de menores transexuales Naizen (antes Chrysallis Euskal Herria). Su práctica indaga en los anclajes y posibles estrategias para llegar a vivenciar el cuerpo desde el goce, la potencia y el deseo no-colonizado y con ello desmontar toda la carga que implican dichos trabajos correspondientes a la reproducción social, invitándonos a unas aperturas corporales muy deseables para todos los cuerpos.

Mayor nos habla de cómo para el orden social es más fácil aplicar sus dinámicas sobre aquellos cuerpos de insaciabilidad neoliberal (la mayoría) que identifican el adiestramiento de los placeres y goces desde las prioridades de la cópula, desde la imposición del falocentrismo corporal y desde la mercantilización de los cuerpos. Aboga por cuerpos placenteros, cuerpos no mutilados para el goce, cuerpos no-censurados, cuerpos no-esclavizados por lógicas productivas, cuerpos no-expropiados, cuerpos que vivencian el propio cuerpo -las propias carnes y pieles, como propias-, cuerpos que dan prioridad en la centralidad del cuidado -hacia sí mismo, hacia las otras/otres y hacia el entorno-, cuerpos que no se viven como enemigos. Cuerpos que no viven su deseo como un elemento carencial.

“Habrá que preguntarse qué tanto las herramientas epistémicas han sido producidas o que tanto las entendemos desde ese mismo sistema (machocéntrico) (…) y si los lenguajes que necesitamos recuperar o reinventar tienen que provenir desde las más profunda oscuridad, cotidianidad, espiritualidad, búsqueda, insatisfacción, rabia, del amor inconmensurable, dolor, muerte, porque la vida es muerte, porque tenemos mujeres enterradas debajo (dice Gloria Anzaldúa) y en la violencia de ser mujeres madre, pasión, arrebato, duda, madres negras madres morenas madres blancas, que nos habita”. Andrea Fuentes Silva

Converso con escritora, poeta y editora, Andrea Fuentes Silva (México, 1973), directora de Caja de Cerillos -Escrituras desde el Aliento- la cual maneja la escritura como herramienta combativa a través de dispositivos artístico-literarios. Su práctica pivota entre la poesía, artes visuales, pensamiento, feminismo e invención de libros. En sus redes tiene como statement If you are going through hell, keep going (si estás atravesando un infierno, sigue adelante).

Fuentes Silva, nos propone pensar el cuidado con cuidado, politizar las maternidades o trabajos maternos, cuestionar el sometimiento a la maternidad por el poder que tiene y rearmar todo el andamiaje identitario de lo que históricamente se asocia a lo femenino, aquí señalado como cuerpo-comunidad-feminino, desde la condición de no ser madres ante todo y antes de todo: “Desmontar la maternidad como eje de la identidad femenina implica repensar la identidad femenina en términos amplios y complejos no sólo en función de la decisión elección de ser o no madres (fundamental) sino de nuestra permanente o no condición de madres, de decidir no ser madres ante todo o antes que todo, y esa deconstrucción es igualmente un asunto nodal para la recuperación de los saberes de nuestros cuerpos-ideas porque atraviesan el deseo, y es a partir del deseo y sus aspiraciones que un poderoso lenguaje libre y articulado desde la entraña corporal y conceptual puede ser construido”.

“Me parece que las tramas o los estratos, en código foucaultiano, donde se producen las subjetividades contemporáneas sobre la maternidad generan cuerpos románticos y biológicos y eso sigue reproduciendo un sistema de opresión brutal. Parte del trabajo quizá está en poder cuestionar estos relatos y dar paso a otras formas de cuerpo, quizá más vulnerables, más viscosos y tentaculares –como sugiere Haraway- pero mucho más abiertas buscar otro tipo de relaciones –con nuestros cuerpos, nuestros hijos, y con lo vivo en general”. Helena Chávez Mac Gregor

Converso con la investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, docente, curadora y doctora, Helena Chávez Mac Gregor (México, 1979), cuya práctica se centra en pensar otros procesos de emancipación fuera del sujeto a partir de su reflexión, durante más de diez años, sobre la relación entre estética y política.

Chávez aborda la maternidad como nudo patriarcal, la dimensión del cuidado en su totalidad a partir de las necesidades de los cuerpos más allá de la gestación y sostén, la posibilidad de otras organizaciones de crianza desde cuerpos vulnerables que aceptan la vida de manera inherente a la interdependencia, los límites y violencias que ejerce el Estado sobre los cuerpos que gestan y/o sostienen y abre la puerta a la posibilidad, emancipadora, de llevar el trabajo reproductivo más allá de las coordenadas neoliberales de productividad pero siendo considerado como comienzo de una nueva tipología del concepto de trabajo, transformando todo aquello que toca la vida y los cuidados.

Incorporar los cuerpos en las maternidades: el cuerpo sí importa.

Emancípate, sí, pero negando tu cuerpo, negando el cuerpo materno. Negando el trabajo invisible y silencioso que sostiene, de manera irreversible, al capitalismo. Acumula sobre tu cuerpo todo esa cantidad de trabajo que implica gestar y/o sostener, pero acepta sin rechistar, que las riquezas y potencias que eso produce, se las quede papá/estado o las estructuras económicas falocéntricas.

“Con el tiempo y los brutales efectos de la esclavitud, estas comunidades se tornan matriarcales como lo evidencia la cultura congo. En esta cultura, recientemente declarada como patrimonio inmaterial de la humanidad, la figura central (y ritual) es la reina, quien es una especie de guardiana, consejera, juez de paz, maestra, cantalante (género musical y baile autóctono panameño) y guía espiritual del palenque. Hoy hay valores esenciales de este movimiento (Cimarronaje) que debemos rescatar: un sentido de comunidad, la diversidad que la sostiene y la valentía de tomar la libertad como destino”. Miroslava Herrera

Converso con Miroslava Herrera (Panamá, 1977), música y miembro de Afrodisíaco (nominado a los Premios Latin Grammy en 2018), escritora, feminista, experta en música afrodescendiente y activista por la dignificación/reconocimiento de la cultura afropanameña y por la generación de una verdaderas condiciones de justicia para los afrodescendientes. Poniendo especial atención en revelar la fortaleza de esos poderosos cuerpos gestantes y sostenedores que soportaron dobles y triples golpes y aun así llevaron a cabo el movimiento de emancipación conocido como “Cimarronaje”, el cual generó la primera colonia de esclavos libertos de América.

Herrera nos habla de la potencia del legado afrodescendiente junto a la deuda que tiene la historia “oficial” panameña con esas madres que soportaron el peso descomunal de la colonia sobre sus cuerpos.

Por una necesaria emancipación de la maternidad

Texto publicado 17/04/2019 en Píkara magazine

Todas somos conscientes de las luchas y conquistas de la segunda y tercera ola del feminismo, de todo lo que tenemos que agradecerle. Somos conocedoras de cómo tuvimos que asimilar y asemejar el sentir de nuestros cuerpos a los rasgos propios de las construcciones identitarias que ostentaban –y ostentan- el poder para poder continuar con la emancipación.

“Son modelos (familia nuclear) creados para familias burguesas que no sirven, ya desde el principio, para las familias trabajadoras. No sólo eso, las mujeres trabajadoras serán ya para siempre invisibilzadas y muy culpabilizadas por ser “mano de obra barata”, como si fueran las responsables de desatender a los hijos y no el modelo económico”. Cira Crespo

Converso con la historiadora, Cira Crespo (Barcelona, 1980), que nos reveló en “Maternalias. De la historia de la maternidad” (2013) como no está articulada una historia de las maternidades como tal, sino que se hilvana, fundamentalmente, a través de las narraciones que nos cuentas nuestras madres que han sido contadas por las madres que les precedieron.

Gran conocedora de los distintos formatos de crianza en nuestra tradición occidental y coautora de “Madres en red. Del lavadero a la blogosfera” (2014) junto a Mariona Visa.

Hacia un feminismo bio-integrativo postidentitario o cómo desencializar las maternidades en los feminismos de la cuarta ola o feminismos antirraciales no-coloniales: primer ejercicio (1)

Actualmente nos encontramos con un territorio bastante conflictivo en la teoría crítica feminista en relación a la maternidad: ¿qué hacemos con los bio-procesos o procesos encarnados y bio-necesidades que atraviesan al cuerpo-gestante que decide de manera voluntaria llevar a cabo las actividades correspondientes a la reproducción social?; y también, de manera extensiva, plantear si estos bio-procesos podrían atravesar al cuerpo-sostenedor, el cual puede coincidir con ser cuerpo-gestante, o no, siendo éste quien asuma todas las actividades propias del sostén.

“Estos feminismos traman el deseo de un pachakuti feminista como horizonte político de expectativas hacia donde debe dirigirse la lucha antipatriarcal y anticolonial. Y ese pachakuti feminista requiere de nuevos tratos sociales para sostener la reproducción de la vida y el trabajo del cuidado. Las feministas tenemos el deber político de pensar en la maternidad (…)”. Carol Arcos Herrera

Converso con la académica, teórica y pensadora feminista, Carol Arcos Herrera (Santiago, Chile, 1980) cuya investigación sobre el surgimiento del concepto moderno de maternidad del proyecto liberal en Chile a lo largo del siglo XIX se alza como un eslabón imprescindible para entender la dinámicas y dependencias implícita entre maternidad y Estado-Nación en América del Sur.

Su reflexión planeta un espacio revelador y crítico sobre cómo los feminismos antirracistas y anticoloniales están encajando todas las cuestiones relacionadas con la reproducción social y trabajo materno poniendo atención en los mandatos donde queda eliminado el sentir del cuerpo gestante y cuerpo sostenedor.