From huida del cuidado

“Por eso hablo de un espacio liminar: porque se trata, en la mayoría de los casos, de tramas y arreglos temporales y frágiles, intentos, muchas veces fallidos, de sostener sosteniéndose con otras. Tramas que, no obstante, permiten vislumbrar una potencia: algo que podría ser. Y que cuando temporalmente es, nos permite saborear el poderío de los saberes de cuerpo y vínculo: todo lo que podríamos regalarnos, unas a otras, toda la riqueza que está en nuestras manos”. Marta Malo

Continúo la entrevista (parte 2) con Marta Malo. Cuerpo gestante y sostenedor que se erige como un faro entre las nieblas y estrecheces que todas atravesamos durante la crianza.

Activista, investigadora militante, traductora, diosa vikinga pagana y gran hacedora de políticas personales que trascienden a lo público sobre cuidados, organizaciones no-normativas de crianza y sobre todo aquello que nos es común a todos los cuerpos para mantener unas condiciones dignas de estar, vivir y disfrutar de las potencialidades de sostener a otros cuerpos necesitados de esos cuidados para avanzar hacia una mejor versión de nosotras mismas.

Maternidad-trabajo, ¿podemos asignarle la calificación de actividad productiva al trabajo materno o al conjunto de tareas necesarias para la gestación y sostén de la criaturas?

Dada la estandarización falócrata del trabajo asalariado o cómo el marco del sistema de empleo y las condiciones impuestas por el empleador no incluyen los bio-procesos y bio-necesidades de los distintos cuerpos-gestantes y cuerpos-sostenedores; unido a unas estructuras masculinizadas marcadas por la eficiencia en términos de progreso económico, nos relevan que el empleo, la condición sine qua non de tener que asalariarte, no se puede erigir como la única vía para la emancipación del trabajo materno. Unido al consenso de una parte de la teoría crítica feminista sobre cómo el trabajo asalariado[1] no es la clave esencial para liberar al “cuerpo-comunidad-femenino”.