From Trabajos maternos externalizados

Derechos Fundamentales, Trabajos Maternos, Trabajos Domésticos no remunerados y pandemia: ¿Será que esta pandemia hace posible que los Derechos Fundamentales se hagan efectivos, de pleno de derecho, una vez asumimos las maternidades o Trabajos Maternos? ¿Será que esta pandemia facilita que los Trabajos Maternos y los Trabajos Domésticos no remunerados tengan derechos de facto?

Si el Derecho a la Dignidad Humana y a la Protección a la Salud son derechos universales, inviolables, intransferibles e irrenunciables, ¿será que esta dislocación social provocada por la pandemia donde se están replanteando las prioridades -o se ficciona que se está haciendo- será la oportunidad para que se pongan en práctica, que se implemente en nuestra sociedad primermundista, nuestros Derechos Fundamentales una vez que asumimos los trabajos maternos y los trabajos domésticos no remunerados como sujetos políticos con plena legitimidad para que se implementen medidas que hagan efectivos, que pongan en práctica real, tales Derechos Fundamentales como la Protección Social, Económica y Jurídica de las Unidades Familiares Diversas, el Derecho a la Dignidad Humana, al Honor e Intimidad, Derecho a la Participación en Asuntos Públicos?

¿Cobrar por trabajar es un Derecho Fundamental? ¿Será este el momento de poner en práctica los Derechos Fundamentales de los cuerpos maternos y cuerpos que asumen los trabajos domésticos no remunerados?

¿Tenemos derecho a la expropiación de cuerpos “mujeres” originarias de contextos atravesados por violencias macho-colonialistas junto a la usurpación de sus experiencias vitales para continuar evitando resolver el problema actual -que nos quema cual patata caliente- sobre cuales son los marcos legales en los que se desarrollan los Trabajos del Hogar y de los Cuidados o Trabajos Maternos Externalizados imprescindibles para la continuidad de la vida?

Aquí podéis leer el texto publicado en Salto Diario sobre Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados. Crisis sanitaria y condiciones de esclavitud contemporánea donde se plantea dentro del contexto del totalitarismo vírico que atravesamos, ¿cómo podemos reconocer como no-ciudadanas a cerca de 300.000 cuerpos “mujeres” cuyas fuerzas de trabajo forman parte de la potencia económica del PIB del Estado Español, siendo, más que evidente, que el trabajo que sostienen es parte de la estructura esencial contingente para el mantenimiento de la vida en condiciones rutinarias y, todavía con más valor, durante esta emergencia sanitaria?

Planteando que tenemos que pensar en marcos legales que respeten los Derechos y Libertades Civiles de las Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados o Trabajos Maternos Externalizados para que puedan desarrollar sus propios proyectos vitales en estas tierras, que también son suyas, tierras que se auto-designan como tierras del bienestar. Proyectos vitales que necesitan condiciones de trabajo dignas, la no-expropiación de sus cuerpos ni de sus experiencias vitales (no vale esto de luchar por la emancipación expropiando las vidas y experiencias de otros cuerpos “mujeres”) y la posibilidad de establecer políticas de cuidado psíquico, de bienestar psicológico, para quienes cuidan y sostienen la vida.