From Natalia Iguiñiz

¿Cómo estamos asumiendo los trabajos maternos durante esta alteración vírica donde vivimos (encuerpadamente) cómo se van endureciendo las condiciones psicosociales y logísticas (que ya eran insuficientes) en las que asumimos las crianzas? Responden Natalia Iguiñiz (Lima), Sara Babiker (Madrid) y Luisa Fuentes Guaza (Murcia/Madrid).

¿Cuales son las condiciones en las que estamos cuidando y criando en esta nueva era vital vírica? ¿Alguien del poder sabe el endurecimiento al que nos estamos viendo sometidos los cuerpos maternos durante este desierto social vírico incompatible con las necesidades básicas de los trabajos maternos?

¿Cómo vamos a asumir de manera continuada los trabajos maternos desde estas nuevas coordenadas víricas si ya partíamos de un escenario de devaluación constante y negación donde las soluciones partían (y siguen partiendo) de un brujeleo/malabarismo autogestionado (desde la profunda inventiva política) que posibilitaba toda una estructura o equilibrismo psicologísticosocial para sostener nuestras crianzas ante la inexistencia de un sistema de distribución de cuidados público, ante la inexistencia de prestaciones, ante la inexistencia de un sistema laboral no-machoadaptado que incluya las necesidades de las crianzas y de los cuerpos que las asumen?

¿Sin este andamiaje psicosocial autogestionado donde nos va situar este nuevo escenario vital vírico a los cuerpos que asumimos los trabajos maternos? ¿Estamos ante una nueva esclavitud contemporánea?

¿Tenemos derecho a la expropiación de cuerpos “mujeres” originarias de contextos atravesados por violencias macho-colonialistas junto a la usurpación de sus experiencias vitales para continuar evitando resolver el problema actual -que nos quema cual patata caliente- sobre cuales son los marcos legales en los que se desarrollan los Trabajos del Hogar y de los Cuidados o Trabajos Maternos Externalizados imprescindibles para la continuidad de la vida?

Aquí podéis leer el texto publicado en Salto Diario sobre Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados. Crisis sanitaria y condiciones de esclavitud contemporánea donde se plantea dentro del contexto del totalitarismo vírico que atravesamos, ¿cómo podemos reconocer como no-ciudadanas a cerca de 300.000 cuerpos “mujeres” cuyas fuerzas de trabajo forman parte de la potencia económica del PIB del Estado Español, siendo, más que evidente, que el trabajo que sostienen es parte de la estructura esencial contingente para el mantenimiento de la vida en condiciones rutinarias y, todavía con más valor, durante esta emergencia sanitaria?

Planteando que tenemos que pensar en marcos legales que respeten los Derechos y Libertades Civiles de las Trabajadoras del Hogar y de los Cuidados o Trabajos Maternos Externalizados para que puedan desarrollar sus propios proyectos vitales en estas tierras, que también son suyas, tierras que se auto-designan como tierras del bienestar. Proyectos vitales que necesitan condiciones de trabajo dignas, la no-expropiación de sus cuerpos ni de sus experiencias vitales (no vale esto de luchar por la emancipación expropiando las vidas y experiencias de otros cuerpos “mujeres”) y la posibilidad de establecer políticas de cuidado psíquico, de bienestar psicológico, para quienes cuidan y sostienen la vida.