From auto-censura

Nuevo curso online: <Todo lo que no callaré> o cómo desactivar la <auto-censura> que asumimos como disciplina de jerarquización social para no ser expulsadxs del macho-mundo-pater-blanco-productivista (manejos del sentimiento de arraigo y pertenencia) -para el cual contamos con Y.ES Contemporary (Y.ES es una iniciativa de la Fundación Robert S. Wennett y Mario Cader-Frech), Catapulta (desde San Salvador, El Salvador) y MM Museo de las Mujeres de Costa Rica (desde San José) como plataformas aliadas.

El próximo jueves 6 de junio comenzaremos un nuevo curso online a partir del análisis de especulaciones críticas feministas, con especial atención a procesos y prácticas artísticas que desmantelan el silencio <hacia-nosotras-mismas/hacia-nosotres-mismes>.

Donde abordaremos cómo la autocensura es parte de una naturalización que ha asumido el cuerpo-histórico-mujer desde el comienzo de la sedimentación socio-histórica de los constructos identitarios binarios, con la división sexual del trabajo y con el encierro -dentro de las tinieblas del macho-lío-patriarcal– de todo lo que tiene que ver con prácticas asumidas para el sostén de la vida, de las otras, de lo otro, de lxs otrxs; con tragarnos el introyecto de negación epistémica y sistémica de todo el conocimiento que generan nuestros corpo-psico-procesos en diálogo con las tramas externas, con otras capas de información que nos atraviesan y con las fuerzas del cuerpo-viviente-Tierra.

Lo que significa que seguimos ancladas en un psico-socio-público-acumulado que ha cancelado toda posibilidad de socializarnos <hacia-nosotras-mismas/hacia-nosotres-mismes>.

“En este sistema patriarcal no existe la maternidad, lo que existe son políticas de sometimiento y control de la reproducción humana. Porque si de condiciones hablamos, tenemos que cuestionar también la paternidad. Que prácticamente es una figura detenida en la del progenitor biológico y punto, existe por parte de los hombres la irresponsabilidad y abandono de sus hijos/as a escala mundial. La sociedad y el Estado sostienen y justifican a esos hombres padres irresponsables. Pero señala o castiga a aquellas mujeres que viven otras maternidades, o deciden abortar o deciden no ser madres finalmente” -Rosario Adrián (Mujeres Creando).

Converso con Rosario Adrián: feminista, pedagoga y mujer salvada por el feminismo del colectivo boliviano Mujeres Creando -de cual es parte. Se auto-sitúa como “La peor de todas”, y nos comparte su experiencia en la acción política, fuera de la lucha de “escritorio”, con el programa MI MAMÁ TRABAJA -un servicio sostenido con la autogestión y solidaridad. Hablamos en relación a la publicación, que nos ha convocado aquí Maternidad y soberanía sobre nuestro cuerpo (2011), en co-autoría con Helen Álvarez.

Ahondamos sobre el cuestionamiento político del mandato de la maternidad (como practica única blanqueadora/homogenizante) implantada como tarea irrenunciable para el cuerpo-histórico-mujer, ya que la expropiación de los úteros formaba/forma parte de la fundación y continuidad del pater-estado-nación-blanco-extractivista. La servidumbre instalada en lo reproductivo, sin que les tiemble el pulso a los que se enriquecen robando/acumulando a partir de la riqueza pisco-estructural y corpo-matérica que generamos (por aquello de que nos salgan, entre las piernas, las futuras fuerzas de trabajo, o maternarlas sin haberlas gestado). Y sobre cómo, sólo, se pueden proyectar unos trabajos maternos desde la autonomía y corposoberanía reproductiva -no hay otra manera desde la que pensar lo reproductivo. Proyectando estrategias para desprendernos de las lógicas de abnegación, autocensura, sacrifico/autoexplotación y negación continua sobre el cuerpo madre como cuerpo deseante, fuera de las macho-exigencias-pater-centradas que colonizan nuestras profundidades inconscientes -con las que estamos, día a día, negociando el propio proceso “expulsivo” del pater-interno-opresor que llevamos dentro. Viendo las maneras, entre todas y todes, de echarlo pa-fuera.

«El cuerpo femenino es el que ha parido a la humanidad, no el masculino y esto no es reconocido, ni celebrado. Las mujeres hemos sido violentadas, no somos personas, somos solo cuerpos desprovistos de voz, de deseos propios, de libertad. Resultado de esto es que la maternidad no tiene valor e incluso es castigada: la mujer joven se debe avergonzar, la mujer es la que tiene que tomar toda la responsabilidad, la que se tiene que sacrificar, a la que se le aísla, la que se tiene que avergonzar de dar de mamar en público, etc. Tetas eróticas sí, maternas no». Lucía Madriz

Converso con la artista costarricense, Lucía Madriz (San José, 1973), sobre uno de los arquetipos que nos atraviesa cuando aterrizamos en el trabajo materno: la bruja, como constructo de todo lo que no debe ser el cuerpo que asume el trabajo de gestación y sostén.

Madriz es una mujer y artista centroamericana cuya trayectoria y práctica se erige como un referente de rigor, solidez, profundidad y coherencia. Teniendo un trabajo que ha rotado por Bienales internacionales y que forma parte de muchas colecciones que se cuentan como referentes. Nos invita también a reflexionar sobre esa lógica absurda que niega la maternidad, la vulnerabilidad de los cuerpos, la interdependencia y cuidado mutuo dentro de las dinámicas de la práctica artística y curatorial contemporánea.