Poniendo en marcha el proceso de re–apropiación del propio cuerpo, de las fuerzas vivas, y vislumbrando las implicaciones presentes y futuras de asumir el asunto–vital–propio (nuestro despliegue vital) como tránsito complejo, extenso, contradictorio e inmenso, como extensión de todo lo que somos y podemos llegar a ser, durante el tiempo que andamos por el Plantea Tierra.
