From Trabajo Materno/Confinamiento

Nuestro derecho fundamental a la movilización pacífica del malestar generado por cuidar durante el encierro (confinamiento) y por el corpomanejo político de esta crisis sanitaria con las pensadoras feministas Helena Chávez Mac Gregor (Ciudad de México), Lucía Barbudo (Murcia), Maite Garbayo (País Vasco/Barcelona), Marta Busquets (Barcelona) y Carol Arcos Herrera (San Diego).

A continuación abrimos la reflexión sobre la movilización del malestar con compañeras de luchas teórico-materno-vitales planteando que dada la gravedad de esta crisis sanitaria y los resortes que se han activado por pura acumulación histórica (una acumulación machobélica cristalizada ahora en el falocapitalismo) percibimos que como cuerpos “mujeres” madres o cuerpos gestaste/sostenedor o cuerpos sostenedores de criaturas se nos exige la negación del malestar interno generado por todo lo que acontece (desde el contexto español marcado por el barrido de los derechos de la infancia, el no reconocimiento político/económico del valor brutal del trabajo de cuidados en el espacio doméstico, etc).

Sentimos que en el macho-escenario-deseable se espera nuestra corrección moral y emocional, autocensura, autodisciplinamiento, macholímites.

Ser los amortiguadores del perverso turbocapitalismo con nuestros cuerpos precarizados.

«Maternidades y Confinamiento», podcast impulsado por Marta Busquets, donde varias pensadoras abordamos cómo los equipos sanitarios están parando con sus cuerpos esta crisis sanitaria debido al proceso de empobrecimiento sufrido por la Sanidad Pública, la activación de resortes de militarización social en la ciudadanía, el barrido/negación de los derechos fundamentales de las niñas/niñes, el peso sobre las familias monoparentales o la peligrosidad de la circulación en redes de discursos moralistas new age blanco-burgueses que romantizan el confinamiento.

Todo lo reflexionado en Maternidades y Confinamiento parte del profundo reconocimiento al trabajo ingente y descomunal realizado cada día durante esta crisis epidemiológica por toda la comunidad sanitaria: limpiadoras, celadoras, cocineras, enfermeras, doctoras, conductoras de ambulancias, técnicas de laboratorio, científicas e investigadoras -las cuales conformar el 85% de la comunidad sanitaria. A todas las mujeres o cuerpo-comunidad femenino en primera línea de contención de la pandemia en los cuerpos de Seguridad del Estado.

A las mujeres transportistas quienes facilitan el abastecimiento de supermercados junto con las mujeres reponedoras y cajeras. A las carteras que siguen teniendo en pie al servicio público de Correos y a las conductoras de transportes públicos. A todas las mujeres cuidadoras que están sosteniendo la salud y bienestar de la población anciana -dado que el cuidado de todos los cuerpos dependientes y necesitados del cuidado para continuidad de lo vivo lo realizan 95% mujeres por todo el Estado Español-.

¿Qué pasa con las niñas y niñes menores confinados en zonas urbanas sin luz directa o posibilidad de acceso exterior (terraza/jardín) y/o en entornos familiares de tensión emocional continuada durante las distintas prórrogas que se irán sucediendo durante el Estado de Alarma implementado en esta crisis epidemiológica?

No podemos arrasar con los derechos fundamentales -procesos psicoevolutivos/neumotores y estructuras básicas (hardware) emocional, físico y cognitivo- de menores confinados en viviendas sin privilegios.

Necesitamos medidas urgentes por parte del Gobierno Central y Ministerio de Sanidad para proteger los derechos fundamentales psiconeurofísicos de las niñas y niñes confinados en zonas urbanas.

Aquí comparto el texto publicado en El Salto Diario sobre la urgencia en establecer medidas para la protección de la infancia durante la cuarentena establecida por la crisis sanitaria.